Probando la ráfaga de 9 fotogramas por segundo de la nueva Olympus E-M5. Cazado en pleno vuelo y con el consabido tuning de la foto original (también podemos llamarlo edición, en plan fino, o “filtros artísticos” en plan vago) el resultado queda bastante aparente.
Esta entrada fue publicada el 23 febrero 2012 a las 15:00 y está archivada bajo las categorías Fotografía. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
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pues no le has pillado en el buen momento del bote, demasiado pronto