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Dicen que conseguir una Nikon D3s se ha convertido en una misión bastante complicada. Y no me refiero a la parte en la que vas al banco a pedir un préstamo y sales escoltado por los de seguridad, sino a la fase de la compra.
Por lo visto el suministro de cámaras a las tiendas no es suficiente. Las unidades entran con cuentagotas y salen inmediatamente. Al menos de eso se quejaban al otro lado del Atlántico en Engadget y parece que por aquí tampoco es tarea fácil (o rápida) hacerse con uno de estos cuerpos.
Pero, como siempre, lo más divertido son las teorías conspiranoicas en torno a esta situación. Hay para todos los gustos: la cámara tiene fallos y Nikon ha parado la producción hasta solventarlos, el dichoso volcán islandés es el responsable de los retrasos en los envios o -la mejor de todas- los piratas somalíes han capturado un carguero repleto de contenedores con la Nikon D3s.
Por lo que hemos podido saber, la explicación más aburrida es la correcta: la demanda es muy alta y la producción, sencillamente, no alcanza. Incluso se comenta por los ambientes comerciales del sector que se daba por hecho que con el anuncio y llegada de la Canon EOS-1D Mark IV la cosa se tranquilizaría un poco y bajaría la demanda de la Nikon D3s. Pero -dicen las malas lenguas- tal cosa no ha ocurrido.