Los listos

Hay dos formas de participar y tal vez ganar un concurso de fotografía.

La primera implica coger la cámara y todos los bártulos, salir a la calle. buscar un motivo que merezca la pena y se adecúe a la temática del certamen en cuestión. Una vez allí, ordenar las ideas, buscar el encuadre, pensar en el resultado que se quiere obtener y, en consecuencia, selccionar una exposición determinada, la focal correcta y la mejor posición de tiro.

Concluida esta fase y tras una, varias o decenas de tomas, llega el momento de volver a casa, sentarse delante del ordenador, seleccionar la mejor imagen de la secuencia y editar el JPEG o el RAW para dejarlo lo más potable posible.

Esta es la primera vía que, por resumir y desde el cariño y el respeto, llamaros la opción de los “pringaos”.

Porque lo que realmente mola, lo que hace la genta lista es ahorrarse todos esos trámites, dar un paseo por Internet, buscar una foto buena y ya lista  y, con mucho moroo y poquísima vergüenza, enviarla al concurso de marras. Y si cuela, suena la flauta o el bueno de Murphy se pone del lado del más enterado del barrio, pues bienvenido sea el premio.

El fotógrafo Jorge Fernández se encargo de la primera parte. Alguien se ocupó del resto: robó una fotografía suya y -con un par- la presentó a un concurso , con la mala pata de que el jurado decidió que, precisamente, esa imagen era la merecedora del primer premio.

La historia se merece un post sobre la jeta fotográfica de algunos, me comenta Mauro una vez resuelto el desaguisado y retirado el premio al listo de turno.

Y en eso estamos, aunque la verdad cuesta entender el mecanismo mental de quien decide apropiarse de una fotografía ajena para presentarla a un concurso. Pero, sobre todo, preocupa más pensar que ésta podría no ser la primera vez que lo intentaba, ni este iluminado el único que se dedica a perpetrar este tipo de gilipolleces.

El problema, tal vez, es que visto de cerca todos nos echamos las manos a la cabeza. Por el robo, por la casualidad o por lo estúpido del intento.

Pero en realidad esta cultura del camino fácil, del “si cuela” y del “control C + control V” está más instaurada de que lo que percibimos. No sé si es una cuestión de latitudes o la sapiencia de esta raza no conoce fronteras, pero el caso es que estamos instaurados en una suerte de listocracia.

Mientras los tontos trabajamos diez horas al día para pagar la hipoteca, los listos saben cómo funcionan realmente las cosas. Saben que en Internet todo es gratis y que las fotos están ahí para servirse como en un buffet libre.

Saben que vale más un titular impresentable que le guste a Google que una noticia bien hecha. Lo que triunfa y se estila en estas tierrras- y supongo que en muchas otras- es el pelotazo rápido. Fagocitar el trabajo ajen. Que sean los otros los que salgan ahí fuera a mancharse, a sacar fotos, a buscar noticias o a comprobar la información.

Conocen mejor que nadie el auténtico engranaje de este mundo  y demuestran día a día que se puede vivir del cuento. Así que, tras proclamarse inventores de la rueda 2.0, nos iluminan a golpe de charlas, amiguismo y palmaditas en la espalda.

Son los de siempre. Los listos. Los que siempren encuentran mejor y más barato lo que tú acabas de comprar.  Los abonados al carril izquierdo, y el de atrás que arrae. Los que están de vuelta de todo cuando los demás aún ni hemos ido. Los gurús de pacotilla que nos miran por encima del hombro. A nosotros, los pringaos.

Pero a veces, sólo a veces, ocurre que se pasan de listos o pecan de exceso de confianza y les pillan con el carrito de los helados. Pagaría por ver la cara de tontos que, en ese momento, se les queda a estos listos.

5 respuestas a Los listos

  1. Coronita dice:

    De esos listos, o hay muchas variedades o son siempre los mismos, aunque nos los encontremos en distintas actividades. Los que roban fotos, los que roban ideas, los que se saltan la cola, los que viven del cuento, los que se saltan los semáforos…. Estoy casi seguro que, además, la declaración de Hacienda les sale a devolver (sin que ese hecho en sí, sea reprobable). Pero ya nos entendemos.
    El primer problema es que deben existir muchos más de los que pensamos, pues no es tan fácil descubrirlos, salvo el caso actual, de una afortunada coincidencia.
    Pero su cara suele ser tan dura, que aún descubiertos, volverán a incidir en sus astutos y más de una vez lucrativos hábitos.
    Y el segundo problema, es que para esta especie, que prolifera en Internet, no hay pesticidas autorizados.

  2. Emilio dice:

    Estos especímenes son una plaga y están en todas partes (por lo menos en España). Te hacen llegar a preguntarte si es posible salir adelante de una forma honesta y sin morir en el intento. Sólo me consuela pensar que esta gentuza acabarán pagando su comportamiento de una forma o de otra (algo así como el rollo del karma).

  3. Es increible el morro que tienen algunos. A mi lo que me alucina es que en casos como este, no cogen una simple foto que nadie conoce, se apropian de fotos en su mayoría fácilmente reconocibles y de gente que también es posible que se presente al mismo concurso… si es que hay que ser tonto.

    Hace poco viví una situación similar. Para contactar con modelos y gente para hacer fotos me muevo por páginas como Fotopunto.com y Fotoplatino.com. Un día, dando vueltas por perfiles de otros fotógrafos vi una foto que me resultaba muy familiar. Era de una modelo y actriz porno llamada Helena Karel. Me puse en contacto con el fotógrafo que tenía la foto de esta modelo en su perfil para preguntarle si realmente era ella (yo sabía que sí era ella porque tengo la foto original) y va el tio y me dice que no, que no es Helena Karel sino una chica de Málaga muy guapa.

    Todavía me río cuando recibí su respuesta. Estuve a punto de mandarle la foto original y que se le quedara cara de tonto, pero en su lugar mandé un mail a los responsables del sitio Fotoplatino para que hicieran algo… y el resultado fue…que todavía no han hecho nada. La foto robada sigue en el perfil de este “fotógrafo” por llamarlo de algún modo y se atribuye su realización con todo el morro.

    Lo más fuerte es que el tio cogió la foto y le aplicó filtros y retoques chungos con Photoshop para a lo mejor disimular u ocultar la foto original… pero ni así, la imagen cantaba demasiado.

    Lo que no entiendo es qué tipo de satisfacción le sacan a lo de robar fotos. Para mi, cuando hago una foto buena (que no es muy a menudo), lo que más me satisface son las buenas críticas o los comentarios positivos o que simplemente venga un amigo y te diga: “ostia, que foto más cojonuda tio”. Ese es el mejor premio para mi. Si la foto es robada, lo único que ganas es ser más miserable aún y más… me callo que no sé si en este blog se pueden soltar tacos tan gordos.

    Me callo que me estoy enrollando demasiado.

    Un saludo a todos.

  4. Otro tipo de listo muy tonto, pero habitual en el mundillo, es el fotógrafo que berrea y maldice cuando le roban una foto que él mismo procesó con una copia pirata de Photoshop.

    La viga, la paja, y etcétera,…

    Un saludo.

  5. pacorocha dice:

    si es que vivimos en el país de “el lazarillo de tormes” no deberían sorprendernos estas historias

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