Culebrón en 16 milímetros

© QUESABESDE.COM

¿Se acuerdan de ese Sony E 16 mm f2.8 cuyos primeros resultados asustaron tanto a los colegas de Dpreview que rápidamente alertaron a todo el planeta de que las ópticas que estábamos probando eran en realidad prototipos?

Pues bien, se ve que a Londres ya ha llegado la versión definitiva de esta óptica y los resultados no tienen color, oiga. Siguen sin ser una maravilla -comentan en el reciente análisis que han publicado- pero teniendo en cuenta su precio y segmento, tampoco hay que rasgarse las vestiduras.

Y nosotros que pensábamos que eso de que las unidades finales mejoran los resultados de las de preproducción es poco más que una frase protocoloaria. No sé si el que estamos probando durante estos días es de los buenos o de los malos iniciales, pero cuando lo comentamos con la gente de Sony lo cierto es que no parecían demasiado preocupados por el asunto. ¡Qué cosas!

De todos modos es curioso lo que está ocurriendo con está óptica: lo importante no son tanto sus resultados como la interpretación y contextualización que cada uno hace de ellos.

Sobre lo primero, en Fotoactualidad recogen una interesante prueba realizada en Artaphot en la que se compara el rendimiento en el centro y las esquinas de esta nueva óptica con el Minolta 24 mm f2.8.

Sobre lo segundo, durante nuestra reciente visita a Japón tuvimos oportunidad de charlar con Valentín Sama sobre la cuestión en una especie de coloquio a tres bandas con los ingenieros de Panasonic. No era tanto una cuestión de óptica -terreno en el que no osaríamos a cuestionar la opinión de semejantes contertulios, claro- como de planteamiento.

Ellos fueron bastante críticos con los resultados de este objetivo y apuntaban al tamaño del sensor y la escasa distancia con la óptica como principal causa. Un servidor -que en eso de ejercer de abogado del diablo y tocar las narices tiene un master- defendió la relación calidad-precio del pequeño Sony E 16 milímetros.

Sus limitaciones son evidentes pero por ese dinero y teniendo en cuenta el segmento al que las NEX 5 y NEX 3 van dirigidas es más que suficiente. Otro tema será si llega una NEX más seria y a esta óptica le toca caer en manos más exigentes. Pero, por ahora, no es el caso.

De hecho, estoy convencido de que al margen de los aficionados a los que les guste el diseño y el manejo de estas cámaras -que ese ya es otro tema- seguro que hay también unos cuantos fotógrafos dispuestos a soportar viñeteo y distorsión si por 500 euros pueden llevar siempre encima una cámara pequeña, que soporta hasta 3200 ISO sin despeinarse y con un 24 mm f2.8. Colgada al cuello con esa configuración la verdad es que resultó una buena compañera para los paseos nocturnos y los “robados” nipones.

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