Crónica de un éxito inesperado

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Habemus LX5, aleluya. Entre las lamentables filtraciones de los últimos días y nuestra ya famosa pesadez con el relevo de la LX3, el nuevo modelo ha llegado justo a tiempo para evitar que alguien de Panasonic o de la casa acabara en el manicomio.

Pero como ya habrá tiempo de hablar del nuevo modelo -de hecho en QUESABESDE.COM ya le hemos podido dar un buen repaso- tal vez resulte más interesante echar la vista atrás para analizar el curioso fenómeno que se ha producido en torno a la ya jubilada Lumix DMC-LX3.

¿Alguien en Panasonic se imaginaba hace dos años que esta compacta de nada menos que 500 euros se iba a convertir en una auténtica referencia dentro de las llamadas compactas serias o avanzadas?

Lo dudo. Siempre hay algún optimista suelto, pero el éxito de este modelo -éxito dentro de las cifras que cabe esperar para una cámara no especialmente barata, claro- seguro que ha pillado por sorpresa a propios y extraños.

Pero, ¿cúal ha sido la clave? Sí, ya, saber escuchar al usuario, darle lo que realmente pide y todas esas milongas. Seamos serios.

Esta Lumix se plantó en el mercado en un buen momento y con tres pilares que hasta ese momento nadie había conjugado bien o simultaneamente: un angular pronunciado y muy luminoso, un diseño elegante y un sensor que -¡por fin!- se bajaba del burro de la alta resolución y aplicaba un poco de sentido común al asunto.

En realidad todo eso ya estaba inventado. Las compactas de hace unos cuantos años utilizaban sensores más grandes que los actuales y su resolución era mucho más comedida. El diseño con clase y los angulares también hacía tiempo que se paseaban en el escaparate de la mano de las Ricoh GX. Y lo de cobrar una fortuna por una compacta de formas contundentes y aspecto un tanto retro y cuadriculado Canon lo lleva usando lustros con sus -a veces- sobrevaloradas PowerShot G.

Sólo hacía falta observar un poco, mezclar los ingredientes y cruzar los dedos. Y, alehop, la cosa funcionó. Las dos primeras LX marcaron el camino pero fue a la tercera cuando definitivamente la idea cuajó.

No es ningún secreto que desde hace tiempo muchos buscaban una cámara pequeña, capaz de soportar una imagen a 400 ISO con cierta dignidad y, de regalo, con un angular solvente y luminoso que permite tomas que par ala mayoría de modelos son inviables. Las buenas críticas y el boca a boca entre los profesionales y usuarios avanzados hicieron el resto.

Pero la recién llegada LX5 lo tendrá un poco más difícil. De entrada, ahora el éxito no sólo ya no es inesperado, sino que parece poco menos que una exigencia. Además la competencia se ha puesto las pilas y ha tomado buena nota de esos tres ingredientes: diseño, óptica y calidad por encima de resolución.

La Canon PowerShot S90 y la Samsung EX1 son la prueba más evidente de que la LX3 ha creado escuela y de que a la LX5 le tocará el complicado papel de lidiar con los alumnos más aventajados de la clase.

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4 Responses to Crónica de un éxito inesperado

  1. Yo me compraria la LX5 pero estoy tan contento con la LX3… que me va a costar desprenderme de esta pequeña joya que me llevo a todas partes.

    Aunque bueno, conociéndome… voy a empezar a ahorrar para cuando salga la LX5.

    Tengo que ahorrar también para la Pentax 645D o es un trasto?

  2. Vamos a ver. Ceo que el usuario tipo de las LX es una persona que maneja habitualmente cámaras réflex y no está dispuesto a renunciar a ciertas funciones por muy pequeña que sea una cámara que cabe en el bolsillo. En mi caso, me encanta de la LX3 el botoncito de la retención de medición, la calidad y luminosidad del objetivo y el formato Raw. En cuanto a cosas que le encuentro a faltar, un visor de verdad integrado en el cuerpo sería la principal aunque para ello desapareciera el flash.
    Vamos a ver las cosas desde otro punto de vista. ¿Algún usuario de las Leica M estaría dispuesto a renunciar al visor por poner un flash en su lugar? ¡Anatema!¡Excomunión! Creo que mu pocos. Pues a mí me sucede lo mismo. Considero que el visor integrado en el cuerpo es imprescindible y llevo mal mirar a la pantallita cada vez que quiero hacer una foto. Y el flash, que utilizo de vez en cuando y no en cada foto, no tiene tanta importancia.
    Hace unas semanas hubo un “fake” en 4/3 Rumors que decía que Panasonic preparaba una compacta con sensor 4/3, visor integrado en el cuerpo y objetivo fijo. Sólo de pensar en un cuerpo así se me pone la piel de gallina, y no hablo de Angeline Jolie. Una cámara de ese tipo es perfectamente viable, y sería rival de las Leica M, que no levan bien el ruido a isos medios-altos. El sensor Panasonic que monta la GH1 da imágenes perfectamente aprovechables a 1600 iso y sería un acierto montarlo detrás de un objetivo diseñado por Leica y fabricado por Panasonic, el equivalente a un 35 mm F:1.7 por ejemplo para no hacerla muy cara. Incluso se me ocurre hacer dos versiones, la S (single) y la Z (zoom), una con el mencionado 35mm F:1.7 y la otra con un 24-70 F:2.8-3.5 (el sensor 4/3, mas grande que el de la LX3, no permitiría un objetivo de luminosidad menor a precio razonable).
    Pero los diseñadores de estas cámaras tiene un error de concepto. La mayoría de personas que están dispuestas a pagar 500 € por una cámara pequeña no vienen de tener previamente una compacta de 100, sino que utilizan habitualmente cámara réflex, mas objetivos, mas cacharritos varios y cuando no quieren cargar peso necesitan poder confiar en un aparato que cabe en una mano y hace fotos de calidad. Ellos están acostumbrados a mirar por el visor para hacer la foto, y a montar un flash externo si queremos iluminar bien una escena. Eso no debe cambiar por muy pequeña que sea una cámara, y las Leica M lo cumplen.
    Por algo será.
    Saludos y perdón por el tocho.

  3. Por supuesto, espero que los chicos de Panasonic lean este comentario, jejejej.
    Saludos de nuevo.

  4. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices Martin.

    A mi lo de mirar por la pantalla de la LX3 me pone de los nervios y en más de una ocasión me he dado de narices con ella por acercarme e intentar mirar por el visor inexistente.

    Yo uso réflex para trabajos y fotos más “serias” (la 5D Mark II), pero me compré la LX3 para poder llevarla siempre encima, por su objetivo Leica f2, porque me permite disparar en RAW y porque me gustaba su diseño y sus prestaciones en general.

    Una cámara así con un visor com los de las Leica M sería… la reostia. Esa sí me la compraba ya mismo.

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