Cámaras para ellas

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Dice una vieja leyenda del sector que, hace ya muchos años, una firma presentó su nueva réflex ante la prensa asegurando que era tan sencilla de utilizar que incluso una mujer podría hacerlo. Sinceramente, ya no recuerdo quién me lo contó, y por más que he rebuscado no he conseguido dar con ninguna pista que corroboré semejante hallazgo antropológico.

Pero eran otros tiempos, y visto en perspectiva tampoco resulta tan increíble el lema. Seguro que hasta se podía fumar en aquellas ruedas de prensa llenas de hombretones de verdad, y no como ahora, que incluso dejan que se cuele alguna bloguera en los eventos.

De hecho, indagando entre viejos anuncios publicitarios todo encaja a la perfección. Ya no hace falta que el marido vuelva de la oficina para poder retratar a los retoños, reza esta divertida publicidad de Kodak que parece sacada directamente de un capítulo de “Mad Men”.

Por suerte, el mundo ha cambiado mucho desde entonces y el mercado de la fotografía también. ¿O no tanto? Porque, evidentemente, nadie va a tener el valor de lanzar un mensaje similar a estas alturas. Al menos no públicamente. Aun así, arañando un poco la superficie parece que hay ideas que siguen muy arraigadas todavía a la hora de hablar de cámaras pensadas para mujeres.

Sin ir más lejos, en 2008 Canon inauguraba una gama de compactas con su PowerShot E1. Diseñada por y para mujeres, rezaba el bonito lema de esta cámara, que se definía como pequeña, bonita y fácil de usar. Parece que mucho no triunfó, porque todavía estamos esperando una E2.

Otro ejemplo de entre los muchos posibles: la Sony Cyber-shot DSC-W350 se vistió con grabados decorativos y pequeños cristales incrustados en una versión especialque también apuntaba directamente a las compradoras.

En realidad, el asunto tiene mucha importancia, más allá de la mera anécdota histórica y de la presumible indignación que en este momento ya invadirá a muchas lectoras. Para empezar, tradicionalmente siempre se ha dicho que la mujer de la casa no era la que usaba la cámara, pero sí quien tenía la última palabra en la decisión de compra.

Pero ya no se trata sólo de dar el visto bueno, puesto que en muchos mercados las mujeres son ya mayoría a la hora de contabilizar compradores y usuarios. Ya en 2007 un informe de la Photo Marketing Association corroboraba estas cifras tanto para el mercado réflex (51% femenino) como sobre todo para el de cámaras compactas (dominado por las usuarias en un 62% hace cuatro años).

La pregunta delicada del millón -por aquello de rozar lo políticamente incorrecto- es si realmente se puede hablar de mercado fotográfico femenino y masculino o resulta una soberana estupidez establecer diferentes escaparates en función de los cromosomas de cada uno.

Guste o no, las compañías del sector tienen muy claro que, en efecto, se trata de dos mercados perfectamente diferenciados a los que apuntar con diferentes estrategias e incluso productos. Seguro que así lo avalan los carísimos estudios de mercado que habrán encargado para diseccionar al milímetro cada detalle. Créanme: estos no dan puntada sin hilo.

Buena prueba de ello es la última hornada de cámaras de ópticas intercambiables sin espejo. Aunque desde los primeros modelos ya se lanzaban claros guiños al mercado femenino, la última remesa de cámaras diminutas apuntan sin disimulo hacia esta dirección. ¿Se han fijado en manos de quienes colocan Sony y Panasonic sus nuevas NEX-C3 y Lumix DMC-GF3?

En torno a estas cámaras también ha surgido un nuevo universo de accesorios con acento pretendidamente femenino y que tienen su máxima expresión en las bolsas de transporte con un diseño muy cuidado e incluso aspecto de bolso de los de toda la vida.

Y no se trata sólo de que sean cada vez más pequeñas y ligeras. El otro pilar que parece situar estas compactas de sistema en clave femenina -no porque lo diga yo, sino porque lo insinúan los propios fabricantes- es la facilidad de uso. Aunque esa es siempre una prioridad cuando se pregunta a los usuarios qué buscan en una cámara, parece que la alergia a la tecnología se sigue identificando más con las chicas.

Así que, dejando a un lado las fotógrafas profesionales y las aficionadas más entusiastas, el acercamiento de las firmas fotográficas al mercado femenino sigue rigiéndose por criterios muy similares a los de antaño: color, diseño, tamaño y facilidad de uso.

Puede que, después de todo, las estrategias no hayan cambiado tanto como nos gustaría pensar o como la corrección política nos podría hacer maquillar. Pero que no cunda el pánico: en realidad, esos cuatro pilares son válidos para el 90% de los compradores. Incluidos los más machotes.

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