El escaparate de los Hermanos Marx

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Es parte ineludible de la ceremonia de vuelta al cole repasar lo que ha ocurrido durante eso que antes se llamaba paréntesis estival. Y es que, como ya se habrán dado cuenta, en realidad los malos no descansan jamás, y en verano tampoco nos han dado tregua con sus copagos, sus recortes y sus Constituciones que -ahora sí- se reforman y alicatan hasta el techo en un pispás.

Pero ya me imagino que lo último que queremos escuchar un primer lunes de septiembre son los sórdidos detalles sobre el último sacrificio social realizado ante el altar del Mercado. El problema es que por el sector fotográfico las aguas también andan algo revueltas últimamente. De hecho, quienes hayan estado desconectados cierto tiempo y vuelvan hoy con ganas de ponerse al día puede que sufran una especie de colapso.

Porque, más allá de las decenas de nuevas compactas y el rollo habitual, se han sucedido unos cuantos movimientos que rozan el surrealismo y se asoman al abismo de lo inexplicable. Es como si al guionista de este segmento -que suponemos japonés, claro- se le hubiera ido la mano con el sake. Veamos.

Ya en pleno verano y con las sandalias de playa calzadas, Ricoh compraba Pentax. Un movimiento empresarial más, dirán los abonados al The Wall Street Journal. Puede ser, pero alguien me podría explicar qué lleva a una firma que no parece tener nada clara su propia hoja de ruta fotográfica y que antes de ayer cerrabasus oficinas europeas a comprar ahora una marca como Pentax.

Esperemos estar totalmente equivocados, pero la decisión de HP de comprar Palm y luego fulminarsu sistema operativo -otro de los bombazos tecnológicos del verano- nos ha dejado un poco preocupados. A ver si en Ricoh han estudiado en la misma escuela de negocios que los de HP.

Y más cuando se certifica que el rumbo de la firma japonesa no parece ser muy claro. ¿No habíamos quedado en que la gracia del sistema GXR eran los módulos cerrados que permiten optimizar el rendimiento conjunto de la óptica y el sensor? ¿Qué pinta entonces ese módulo con bayoneta M?

De acuerdo: no podemos usar Ricoh como un ejemplo de normalidad fotográfica. Pero es que el resto de compañías también han hecho sus pinitos en esta película.

Sin ir más lejos, Sony ha puesto sobre la mesa un adaptador de lo más curioso que integra un espejo translúcido y permite usar ópticas Alpha en cámaras NEX. Igual es que no lo he entendido del todo, pero la idea (planteada con un poco de mala leche, tal vez) podría ser algo así: quitamos el espejo de los nuevos sistemas para hacer cámaras más pequeñas y ahora resulta que sacamos un cacharro -casi más grande que la cámara- que sirve para volver a ponerles espejo. Estupendo.

Y qué me dicen de la Sony NEX-7. Vale que es un poco (¿un poco?) cara, pero resulta que la última firma en llegar a la fiesta de las cámaras sin espejo ha sido capaz de desarrollar el modelo más potente del momento. Olympus, Panasonic: ¿hay alguien ahí?

Los primeros bastante tienen con aguantar las bofetadas por haber vuelto a usar el mismo CMOS de 12 megapíxeles en la -por otra parte- estupenda E-P3. Aunque tal y como demostramos hay mejoras respecto a modelos anteriores, parece que sus otrora fieles y entregados usuarios cada vez andan peor de paciencia.

Panasonic también no ha dejado “picuetos”, que dirían en Muchachada Nui. Tanto años pidiendo cámaras compactas con un zoom mecánico y ahora se sacan de la manga ópticas intercambiables -las nuevas Lumix G X- con zoom motorizado. ¡Cómo las compactas!

Eso por no hablar de la curiosa evolución de la Lumix DMC-FZ150. Años y años soportando la cansina guerra de los megapíxeles, y ahora reculan de 14 a 12 megapíxeles como si aquí no hubiera pasado nada. Silbando distraídamente, y tal.

¿Acaso ha llegado el momento de echar la vista atrás por si, con tanta prisa, nos hemos dejado alguna buena idea por el camino? Podría ser, visto que ahora Fujifilm se anima a rescatar en la X10 aquellos captores de 2/3 de pulgada que en su día fueron abandonados en plena fiebre de la miniaturización de los sensores y crecimiento exponencial de la resolución.

Pero ojo, que no todos van en la misma dirección. Pentax, por ejemplo, ha decidido rizar el rizo con su pequeña, singular, bonita y cara Q: un sistema de ópticas intercambiables y un sensor tan pequeño como el que usan las compactas.

Definitivamente, estos meses de verano han dejado el sector como el camarote de los Hermanos Marx y el escaparate de cámaras, más caótico que nunca. Pero que no cunda el pánico: en cuanto superemos la típica crisis postvacacional, aquí estaremos para poner un poco de orden y concierto entre tanta tontería.

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