El futuro de Olympus

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Para los que nos dedicamos a aporrear teclados no hay nada más fácil -y a veces divertido- que hacer leña del árbol caído. O mejor dicho: soltar un par de hachazos gratuitos cuando vemos que hay un tronco que se está torciendo peligrosamente. Por eso, vista la delicada situación de Olympus y las peligrosas consecuencias que su escándalo económico pueden acarrear para el negocio fotográfico, lo más sencillo sería dar de comer a la bestia y lanzar algún que otro dardo sobre el negro futuro de la compañía.

La verdad es que el culebrón que se ha formado tras la salida de Michael Woodford -máximo responsable de la firma hasta que fue despedidohace poco más de un mes- es digno de la mejor película: operaciones económicas de dudosa legalidad, paraísos fiscales, equipos directivos que dimiten una semana después de asumir el puesto, investigaciones del FBI, conexiones con la mafia japonesa, movimientos de Woodford para volver a la compañía…

Justo lo que en tiempos de crisis global necesita una firma para que su cotización en bolsa triunfe tanto como la prima de riesgo italiana es que los recurrentes rumores sobre la venta de parte del negocio vuelvan a aflorar. Una idea que, por cierto, no es nueva.

Quienes sean un poco veteranos en el sector recordarán que más de una vez se ha hablado de lo mismo y barajado la posible adquisición por parte de Panasonic, aprovechando que los dos van de la mano en esto del Cuatro Tercios (primero) y el Micro Cuatro Tercios (después).

Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto? Resulta difícil saberlo. Podemos señalar rumores, conjeturar, divagar o ponernos en plan gurús estupendos y lanzar nuestra profecía. También podemos coger el teléfono, hacer unas cuantas llamadas, contextualizar un poco la situación y calmar los ánimos.

En este mundillo financiero nunca se sabe quién va a comprar a quién. Que se lo digan si no a los chicos de Pentax, que supongo que cada mañana todavía se preguntan si lo de Ricohes verdad o un chiste de mal gusto. Pero dejando a un lado la incertidumbre de los mercados, nuestro instinto y lo poco que sabemos nos indican que las maquinaria no se han parado y que Olympus ya tiene entre las manos lo que veremos en 2012 y sobre el papel lo que vendrá luego.

Ni que decir tiene que ese es un detalle mínimo para los que manejan los hilos y que a los “brokers” de Tokio les importa un pepino cómo será la siguiente Pen, si montará un sensor de formato completo o si le pondrán un espejo con diamantes incrustados. Pero, para nuestro sector y los usuarios de Olympus, es ésta una información interesante que la compañía debería encargarse de difundir.

El problema es que la comunicación nunca ha sido el fuerte de Olympus. Ni de ninguna compañía nipona, si me apuran. Y hay veces que es necesario dar un puñetazo en la mesa, decir las cosas claras y explicar a los desconcertados clientes -sobre todo quienes se gastaron en su momento miles de euros en equipo fotográfico- lo que está pasando.

La indefinición y los cambios de rumbo sin dar muchas explicaciones producen incertidumbre y se convierten en el caldo de cultivo perfecto para los rumores más pesimistas. Tal vez por eso y ante la actual situación financiera de Olympus, son muchos los que barajan la venta de la firma fotográfica como una opción muy real.

No hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrar el origen de este incómodo silencio. El Cuatro Tercios no fue lo que muchos esperaban ni lo que en algún momento Olympus llegó a prometer. De ahí se dio el salto al Micro Cuatro Tercios dejando a muchos fotógrafos con cierta inquietud de verse abandonados en el camino. Porque, ¿de verdad alguien siegue pensando todavía que la E-5 no es la última Cuatro Tercios, tal y como dijimos en su momento?

Así que, sí, amigos de Olympus: ha llegado el momento de empezar a aclarar las cosas y fijar un rumbo más o menos claro. Algo del tipo: señores, estamos mal, pero esto sigue en marcha y nuestra dirección va hacia aquí. A los del departamento de finanzas les dará igual, pero ahí fuera hay unos cuantos que lo merecen.

En cualquier caso, la buena noticia es que todas las señales que nos llegan de cerca de la compañía son de continuidad. Y me alegro por ello. La ventaja de haber sido alegremente acusado de ser la querida pagada por todas y cada una de las grandes marcas del sector es que a estas alturas uno está casi libre de toda sospecha y puede decir que Olympus es una firma que le cae simpática.

Les hemos dado palos cuando lo han merecido y seguiremos haciéndolo sin demasiados miramientos (como a todos los demás). Pero, como hemos dicho otras veces, muchas de las ideas que ahora son un estándar (Live View, limpieza del sensor, eso de quitar espejos…) salieron de sus cámaras. Sólo por eso merecen un voto de confianza y seguir teniendo su espacio en el escaparate fotográfico. Confiemos en que así sea por muchos años.

Una respuesta a El futuro de Olympus

  1. Ninete dice:

    ¿Qué tal Fujifilm con sus buenos sensores, más Olympus con sus buenos Zuiko?

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