Unos mínimos periodísticos para el sector

A los periodistas nos encanta hablar sobre nosotros mismos, mirarnos el ombligo y filosofar sobre la profesión. No es tan productivo como darle a la tecla para contar cosas -se supone que, en el mejor de los casos, para eso nos pagan- pero cada oficio tiene sus vicios.

Aunque es un terreno abonado a las perogrulladas y las gipolleces de los gurús de turno, a veces se dicen cosas muy interesantes. Sin ir más lejos, el otro día Soledad Gallego-Díaz soltó un discurso con mucho sentido común sobre la situación actual de la profesión, marcando barreras muy interesantes entre lo que es comunicación y periodismo, usuarios y lectores y poniendo un poco de calma entre tanta histeria con las redes sociales y el periodismo ciudadano.

No deja de tener cierta gracia escuchar algunas cosas de alguien tan ligada al diario El País -que como todos sabemos ahora mismo hace una gran labor por el periodismo y sus profesionales- pero podemos concederle el beneficio de la duda y considerar sus palabras como una suerte de autocrítica.

Pero ya hemos dicho que aquí hemos venido a hablar de nuestro libro. Así que ¿cómo tenemos el tema por el sector? Pues hecho unos zorros, oiga. En realidad la gravedad del asunto es muy relativa porque después de todo hablamos de tecnología, no de la paz en el mundo.

De todos modos, por respeto a quienes están al otro lado (usuarios o lectores, elijan el perfil que prefieran) y sobre todo a los que se fían de lo que decimos hay unos mínimos deontológicos que se deberían cumplir.

Da igual que seamos periodistas con el título entre los dientes, bloggers entusiasmados, ingenieros con alma comunicativa o que nos dediquemos a esto porque la nota no daba para otra cosa. Hay ciertas normas básicas que, si no te gustan, mejor dedicarse a otra cosa. ¿Por ejemplo?

Lo primero, informar. Además, tampoco es tan difícil: exponer unos datos o hechos y contextualizarlos. Copiar la nota de prensa que manda el fabricante de turno y dar por bueno todo lo que apunta es absurdo y un insulto para los lectores.

Verificar tampoco requiere un master de ESADE. Coge el puñetero teléfono o manda un correo a quien corresponda. Se supone que tienes que tenemos fuentes y gente a la que poder preguntar ciertas cosas. Hagámoslo. Si no somos meros copistas, traductores de notas de prensa -o contenidos ajenos- e intermediarios entre las compañías, las agencias de prensa y el público.

Otra norma elemental: los comerciales, lejos. Cuando un medio de comunicación envía a las ruedas de prensa a sus comerciales en lugar de a periodistas o redactores es fácil hacerse una idea de cual es el plan. Una cosa es monetizar -que dicen los tontos ahora- el negocio y otra mezclar ámbitos que tienen que estar escrupulosamente separados.

La idea es ser independientes, en el sentido más amplio del término. La mejor prueba de que no te has casado con nadie es que te caigan los golpes por todos lados. Si una firma te felicita por un artículo, malo. Si condicionas tu agenda de contenidos a los anunciantes en lugar de a criterios informativos, peor. No nos engañemos, no nos vamos a hacer ricos con esto. Al menos seamos pobres con dignidad.

Y un poco de sentido común, por dios. ¿Se imaginan que alguien que escribe sobre Repsol paralelamente ejerce de asesor de la compañía? Pues aunque cueste de creer en este sector tencologíco nuestro ocurren cosas por el estilo sin que nadie se rasge las vestiduras.

La lista podría (y debería) ser mucho más larga. Pero no podemos olvidarnos de algo básico: la dignidad salarial. Si vivir de darle a la tecla nunca ha sido fácil, ahora es casi un milagro. De todos modos, las condiciones laborales tienen una influencia directa en la calidad de la información y en el nivel de dedicación que pueden tener los profesionales. Y, de paso, evitan una rotación similar a la de Telepizza que, además, da mala imagen e inspira poca confianza.

Así que, gurús 2.0, emprendedores y empresarios del sector en general… pagad en condiciones a vuestros trabajadores. Entre convertirlos en funcionarios del Tribunal Supremo y pagar 1 euro por post seguro que sois capaces de encontrar un justo equilibrio. Vuestros lectores lo agradeceran.

Una respuesta a Unos mínimos periodísticos para el sector

  1. Ninete dice:

    Gracias Iker. Mira que sois buenos los de Portu. (Menos el bestia que quería matar al perro).

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