Una Leica en blanco y negro

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

¿Conoce usted a alguien que cuente con una Leica M9 entre sus posesiones fotográficas? Yo tampoco. Como las meigas gallegas, haberlas, “haylas”, y muchas más de las que creemos. Y es precisamente su elevadísimo precio y su carácter de objeto inaccesible para la mayoría de los mortales lo que potencia el mito.

Por eso ahora que se comienza a hablar de esa futurible Leica M10 se crea una de las situaciones más divertidas de este sector: todo el mundo parece interesado en el asunto y tiene una opinión al respecto, aunque en realidad el 99% de nosotros no llegaremos a catarla jamás. Claro que, si lo pensamos bien, tampoco los más apasionados defensores, detractores y tertulianos en general sobre la Nikon D4 o la Canon EOS-1D X de turno suelen encontrarse entre quienes se las compran.

Pero da igual. Las cámaras del círculo rojo juegan en su propia liga y con unas normas exclusivas para ellas. Quien se compra una Leica se compra eso: una Leica. Insistir en cuestionar su relación calidad-precio, recordar que en algunos casos son meras reediciones de compactas de Panasonic o dar la lata con que no representan el último hito tecnológico es, simplemente, no entender bien de qué va el tema.

Tanto es así que, entre los rumores que han surgido en torno a esa M10 que podría ver la luz el próximo 10 de mayo (la M9 se presentó el 9 del 9 de 2009; son muy de jugar con las fechas estos chicos), ha aparecido uno que sería descabellado en cualquier otro caso. Pero tratándose de Leica no lo deberíamos desechar por ahora.

La M10, o como quiera que se llame el futurible modelo, podría apostar por un sensor para fotografía en blanco y negro. Sí, han oído bien: un captor optimizado para realizar sólo tomas en blanco y negro. Para rematar la jugada, en los mentideros habituales se han tomado al pie de la letra el lema de la presentación (“lo esencial”) y ya se especula con un cuerpo de cámara sin pantalla trasera. Con un par.

Suena a broma o a propuesta de los ideólogos de la lomografía tras una buena dosis de medicamentos caducados. Si se trata de reducir las opciones para centrarse en lo básico, hay un sistema muy sencillo: apagar la dichosa pantalla. En cualquier caso a Leica se lo permitimos todo, y si quiere eliminar el LCD, nos parecerá muy bien. ¿Contribuirá eso a simplificar el diseño, reducir el tamaño y aligerar el precio? Ya, lo suponíamos.

Pese a que lo del captor en blanco y negro también puede parecer un chiste, lo cierto es que podría tener un poco más de sentido. De hecho, no sería la primera cámara del mercado en apostar por esta singular vía. Hace ya muchos años, cuando las réflex digitales daban sus primeros pasos y Kodak mandaba en el barrio, la firma de Rochester lanzó la DCS 760m, un monstruo de 6 megapíxeles -estamos hablando de 2001- basado en la Nikon F5 y con un sensor monocromo. Y si hablamos de respaldos digitales, el Phase One Achromatic+ ofrece a día de hoy esta misma añternativa en blanco y negro a los usuarios de cámaras de formato medio y gran formato.

¿Y qué sentido tiene usar un captor monocromático si podemos generar imágenes en blanco y negro a partir de las capturas en color? La cosa no es tan sencilla, porque hay que recordar que en realidad los sensores son siempre monocromáticos y que sólo mediante el truco del filtro Bayer y la consiguiente interpolación se consiguen los tres canales RGB necesarios para generar una imagen a todo color.

Así que la idea sería ahorrarse ese paso de inventar el color para luego volver a pasar al blanco y negro. No sólo suena bastante lógico y sencillo, sino que debería ser capaz de ofrecer -al menos en teoría- unas imágenes con un mayor grado de detalle y sin los problemas asociados a los filtros RGB.

Pero, amantes del blanco y negro, no tiren todavía sus aburridas cámaras en color por la ventana ni vayan corriendo al banco a pedir un crédito para hacerse con esa posible Leica. No es que por ahora sea sólo un rumor, es que es algo que se ha escuchado ya tantas veces que resulta difícil de creer.

Además, no nos engañemos: nunca ha existido una gran demanda para este tipo de cámaras. La mayoría de los aficionados a la escala de grises se apañan bien con lo que hay y posiblemente no se plantearían hacerse con una cámara específicamente dedicada a esta tarea.

Eso sí, una cosa está clara: si alguna vez llegara a existir algo parecido, tendría que ser de Leica. Hay ciertos lujos que sólo esta compañía puede permitirse.

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