Gerda

© Robert Capa

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Su nombre real era Gerta Pohorylle, pero se hacía llamar Gerda Taro. Era la compañera de Robert Capa(Endre Ernö Friedmann, ya puestos a desentrañar apodos), aunque limitar su biografía a ese detalle debería ser merecedor de una sonora bofetada con la mano abierta, porque en realidad Gerda Taro fue una de las primeras fotoperiodistas de guerra, o por lo menos una de las primeras en darse a conocer.

También tiene el dudoso honor de ser considerada la primera fotógrafa que murió en un conflicto bélico: en julio de 1937, en plena Guerra Civil y cerca del pueblo madrileño de Brunete. Contaba con sólo 27 años y no tuvo hijos, pero contrariamente a las recientes teorías de algunos ilustrados feministas posmodernos, algo me hace pensar que ella también fue una “mujer completa”.

Puede que parezca una reflexión que no viene a cuento, pero aquí cada uno se trajina su columna de opinión como le parece, y ésta fue una de las primeras cosas que pensé al ver sus fotos en la exposición “La maleta mexicana”, que desde hace unas semanas y hasta el próximo mes de junio cuelga de las paredes del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Si les queda cerca o la exposición va a pasar por su ciudad, no dejen de visitar esta selección de los negativos desparecidos y luego recuperados de Taro, Capa y David Seymour (Chim).

Otra opción es hacerse con el catálogo editado por La Fábrica, pero dado el empeño de algunos por convertir los libros de fotografía en un vicio caro (85 euros, para ser exactos), la opción de escaparse unos días a Bilbao o donde sea que recale luego la exposición igual sale más rentable.

La singular historia de estas cajas con algunos de los rollos de películas que los tres fotógrafos dispararon en España es de sobra conocida: París, México, décadas de olvido y su recuperación finalmente en 2007. Fue el propio hermano de Robert Capa, el fotógrafo de Magnum Photos Cornell Capa, quien bautizó estas cajas como “la maleta mexicana”.

No son las fotos más conocidas de los tres reporteros, pero sí tienen un notable valor histórico y hay grandes instantáneas entre la selección realizada a partir de los más de 4.000 negativos encontrados.

Unos rollos de película -resulta imposible revisar esas imágenes sin pensar en ello- que han corrido mejor suerte que quienes aparecen en ellas. Los perdedores de la guerra que, décadas después, siguen olvidados en las cunetas y fosas comunes de este país. Al parecer, el único del mundo -como suele recordar el gran Gervasio Sánchez– en el que memoria se confunde con venganza y revanchismo.

Pero cambiemos de tercio antes de que a uno lo acusen de “guerracivilista”. De hecho, puestos a elegir una imagen de entre los centenares de contactos expuestos, confieso que la que se me quedó grabada en la retina poco tiene que ver con la guerra: Gerda Taro durmiendo y retratada por Capa. Una foto doméstica. Un sencillo recuerdo.

Puede que no ocurriera así, pero el caso es que salí de allí convencido de que aquellas fotos estaban dentro de aquella maleta por algo. Que puestos a elegir los negativos a salvar, Capa guardó cuidadosamente aquellos rollos cuando salió de España rumbo a Francia, ya sin Gerda Taro. Y luego antes de huir cuando los nazis estaban a las puertas de París.

Que aunque nunca más volvió a ver las cajas perdidas ni los negativos que éstas contenían, guardaba una pequeña copia de aquella imagen. Tal vez la llevaba encima, dentro de la bolsa con sus cámaras, mientras se arrastraba por la arena durante el desembarco de Normandía o en cualquier otra guerra de las muchas que retrató. Que aquella foto de Gerda durmiendo fue una pequeña tregua en la que refugiarse cuando todo a su alrededor estaba oscuro. Porque, al fin y al cabo, para eso hacemos fotos.

9 respuestas a Gerda

  1. calvindexter dice:

    Me gusta este artículo.

  2. francesca dice:

    A mi tambíén, me gusta el articulo y la foto elegida.

  3. Ciodo dice:

    Bonito artículo y bonita reflexión final…

  4. Hoy me has llegado al alma con tu entrada. A lo mejor eso es lo que acaba quedando de todos y cada uno de nosotros, una fotografía. Tal vez eso sea lo único que retrase nuestra segunda muerte, la que viene del olvido de todos aquellos que nos conocieron.

  5. angel dice:

    ¿y poqué no?

  6. Frikosal dice:

    Esta foto a mi siempre me ha emocionado mucho.
    La expo podría ser excelente con el material que tienen, pero a mi no me gustó.

  7. […] Con el permiso de Francesc Vera reproduzco (y traduzco) la preciosa historia que explica en su blog sobre la foto de Gerda Taro durmiendo de la que estábamos hablándo: […]

  8. Javier Vila dice:

    Una maravilla de historia. Y una ejemplar defensa de la memoria.

  9. […] que publica Iker Morán en Quesabesdé y en su propio blog acerca de la foto que Robert Capa le hizo a su compañera sentimental y de aventuras Gerda Taro […]

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