Genios

18 junio 2012

Desde hace unos días se escucha por el sector que una importante compañía -de cuyo nombre supongo que no se puede hablar al no ser todavía algo oficial- está a punto de cargarse su departamento de comunicación y parte del equipo de marketing.

Desconozco las circunstancias concretas de la medida, si se trata de algún tipo de escabechina interna por oscuros motivos o si los argumentos no se saldrán del guión habitual en este tipo de casos (reestructutación global, reducción de plantilla, medidas para hacer frente a la crisis…). El caso es que unas cuantas personas que, por la parte que me toca desde este lado de la trinchera, hacían bien su trabajo están a punto de engrosar las listas del paro.

Puede que desde fuera sea complicado entenderlo. O que esa tendencia a estar siempre del lado del trabajador y no de la multinacional (algunos somos así de raros) nuble la visión y no nos permita entender que los números mandan. Tal vez el problema sea que nunca hicimos ese Master de ESADE en el que explicaban como funcionaba el mundo de verdad.

Pero incluso desde esa perspectiva hay decisiones que me cuesta entender. Supongo que es falta de información y criterio, pero a veces resulta difícil no pensar que detrás de las grandes compañías hay genios que no aprenden de los errores propios y ajenos.

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Barcelona, 27M

27 mayo 2011

 

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BCN, 27M, a set on Flickr.


Los listos

11 julio 2009

Hay dos formas de participar y tal vez ganar un concurso de fotografía.

La primera implica coger la cámara y todos los bártulos, salir a la calle. buscar un motivo que merezca la pena y se adecúe a la temática del certamen en cuestión. Una vez allí, ordenar las ideas, buscar el encuadre, pensar en el resultado que se quiere obtener y, en consecuencia, selccionar una exposición determinada, la focal correcta y la mejor posición de tiro.

Concluida esta fase y tras una, varias o decenas de tomas, llega el momento de volver a casa, sentarse delante del ordenador, seleccionar la mejor imagen de la secuencia y editar el JPEG o el RAW para dejarlo lo más potable posible.

Esta es la primera vía que, por resumir y desde el cariño y el respeto, llamaros la opción de los “pringaos”.

Porque lo que realmente mola, lo que hace la genta lista es ahorrarse todos esos trámites, dar un paseo por Internet, buscar una foto buena y ya lista  y, con mucho moroo y poquísima vergüenza, enviarla al concurso de marras. Y si cuela, suena la flauta o el bueno de Murphy se pone del lado del más enterado del barrio, pues bienvenido sea el premio.

El fotógrafo Jorge Fernández se encargo de la primera parte. Alguien se ocupó del resto: robó una fotografía suya y -con un par- la presentó a un concurso , con la mala pata de que el jurado decidió que, precisamente, esa imagen era la merecedora del primer premio.

La historia se merece un post sobre la jeta fotográfica de algunos, me comenta Mauro una vez resuelto el desaguisado y retirado el premio al listo de turno.

Y en eso estamos, aunque la verdad cuesta entender el mecanismo mental de quien decide apropiarse de una fotografía ajena para presentarla a un concurso. Pero, sobre todo, preocupa más pensar que ésta podría no ser la primera vez que lo intentaba, ni este iluminado el único que se dedica a perpetrar este tipo de gilipolleces.

El problema, tal vez, es que visto de cerca todos nos echamos las manos a la cabeza. Por el robo, por la casualidad o por lo estúpido del intento.

Pero en realidad esta cultura del camino fácil, del “si cuela” y del “control C + control V” está más instaurada de que lo que percibimos. No sé si es una cuestión de latitudes o la sapiencia de esta raza no conoce fronteras, pero el caso es que estamos instaurados en una suerte de listocracia.

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Empezamos

19 enero 2009

Tras mucho indagar, aún no he conseguido enterarme del todo si soy un “nativo digital” o me quedo en adoptado o inmigrante sin papeles. Lo que sí me ha quedado claro tras empaparme de las enseñanzas de los dioses del mundo 2.0 es que quien a estas alturas no tiene blog, facebook, flickr, twitter y tuenti (para empezar) es como si no existiera.

Así que apuntado estaba en la lista de los proyectos para 2009: recuperar aquella idea de perpetrar un blog, tras el estrepitoso abandono -¿he oido fracaso?- de aquel Contando Píxeles. Lo del twitter lo dejamos para el próximo año, porque aún no tengo sobre la mesa los datos suficientes para estar seguro de que el mundo necesita conocer, minuto a minuto, lo que estoy haciendo.

Dicen las recomendaciones básicas para los novatos de la blogosfera que comenzar a estas alturas un blog que hable, aunque sólo sea a ratos y de reojo, sobre tecnología, es una soberana estupidez. Totalmente de acuerdo.

Pero, total, por uno más.