Portadas de La Razón, the very best of

14 mayo 2012

Si hay una cosa que los medios de este país saben hacer bien -además de despedir periodistas, claro- es crear grandes portadas. El penúltimo caso de La Razón y el montaje a partir de una foto de Emilio Morenatti es sólo un ejemplo más de ese denostado arte que los directores de diarios patrios dominan como nadie.

Aunque el nivel es muy alto y El Mundo y La Gaceta son firmes candidatos a alzarse con el primer puesto por portadas como esas dos de ahí arriba -posiblemente de las mejores que hemos visto en muchos años- por veteranía y constancia es sin duda el diario La Razón quien mejor maneja la paleta de Photoshop.

Portadas de risa, incendiarias, emotivas que buscan la lagrimillas de los bueños españoles… hay para todos los gustos pero con la elegancia y la sutileza como elementos comunes e indispensables.

Recoger las mejores creaciones sería como pretender hacer un recopilatorio con lo mejor de Carlos Baute: sencillamente imposible porque absolutamente todo es bueno. Pese a ello, hemos tirado de hemeroteca y nos hemos encontrado con auténticas joyas.

En ocasciones la cosa es bastante inocente. Un simple ejercicio de Photoshop para ensalzar al líder. O a los líderes con uno de esos montajes que pretenden ser simpático pero acaba dando un poco de mal rollo.

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“El futuro son los bloggers” (pero no esos bloggers)

9 abril 2012

Publicaba hace unos días la revista Jot Down (muy recomendable) una de esas entrevistas que todo aquel que se dedique a darle a la tecla debería leerse. Enrique Meneses habla largo y tendido sobre periodismo, fotografía, el futuro de esta profesión… Una charla de lo más interesante e ilustrada, por cierto, con unos excelentes retratos firmados por Guadalupe de la Vallina.

No tardó en convertirse en uno de los textos más comentados de la red, aunque da la sensación de que muchos no pasaron del titular. “El futuro son los bloggers”, apunta Meneses. Al momento los gurús de turno comenzaron a hacer la ola y poner velas en el altar de la diosa Arianna Huffington que les ha mostrado el camino del dospuntocerismo en todo su esplendor: forrarse a base de colaboradores que escriben (casi) por amor al arte.

Oiga, que usted trabaja gratis (o casi) porque quiere y acepta las condiciones. Cierto. Precisamente por eso los malos de esta película son los que contratan -es un decir- no los contratados que se buscan la vida como pueden.

Pero volviendo al asunto, si nos tomamos la molestia de leer la entrevista completa descubriremos -oh, sorpresa- que Meneses habla de periodismo y de los blogs como una forma más de contar y trabajar, no como un nuevo regimen laboral basado en pagar una mierda a colaboradores expertos en el arte de la repetición, la traducción y el cortapeguismo.

El futuro del periodismo son los bloggers y no los medios tradicionales o el papel, asegura. Posiblemente. Pero esperemos -por el bien de quienes trabajamos en esto y de los que nos tengan que leer- que no a base de bloggers condenados a cobrar 10 euros al mes por dedicarle al asunto 10 minutillos al día.

A modo de aperitivo de la entrevista y por si quedaba alguna duda de que merece la pena leersela entera, ahí van unos cuantos destacados. Vayan buscando zonas del cuerpo en las que tatuárselos:

“…todo el que se dedique a esta profesión sin vocación va de culo. Una pregunta que me han hecho mil veces: en el caso de la niña que se está muriendo en África y que tiene un buitre esperando su muerte, ¿tú qué harías en esa situación? Yo haría la foto, que es una centésima de segundo, luego cojo a la niña y la llevo donde pueda salvarla, pero una centésima de segundo me permite que la gente sepa lo que es la hambruna, que la gente sepa lo que es África, lo que está pasando”

“Yo no he utilizado jamás ni flash ni trípode porque no quiero falsear las cosas, destruyes la realidad. La realidad es bastante más oscura, no se ve casi nada en algunos sitios y si sueltas un buen golpe de luz la gente cree que estás en el baile de la ópera de Berlín”

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Unos mínimos periodísticos para el sector

19 marzo 2012

A los periodistas nos encanta hablar sobre nosotros mismos, mirarnos el ombligo y filosofar sobre la profesión. No es tan productivo como darle a la tecla para contar cosas -se supone que, en el mejor de los casos, para eso nos pagan- pero cada oficio tiene sus vicios.

Aunque es un terreno abonado a las perogrulladas y las gipolleces de los gurús de turno, a veces se dicen cosas muy interesantes. Sin ir más lejos, el otro día Soledad Gallego-Díaz soltó un discurso con mucho sentido común sobre la situación actual de la profesión, marcando barreras muy interesantes entre lo que es comunicación y periodismo, usuarios y lectores y poniendo un poco de calma entre tanta histeria con las redes sociales y el periodismo ciudadano.

No deja de tener cierta gracia escuchar algunas cosas de alguien tan ligada al diario El País -que como todos sabemos ahora mismo hace una gran labor por el periodismo y sus profesionales- pero podemos concederle el beneficio de la duda y considerar sus palabras como una suerte de autocrítica.

Pero ya hemos dicho que aquí hemos venido a hablar de nuestro libro. Así que ¿cómo tenemos el tema por el sector? Pues hecho unos zorros, oiga. En realidad la gravedad del asunto es muy relativa porque después de todo hablamos de tecnología, no de la paz en el mundo.

De todos modos, por respeto a quienes están al otro lado (usuarios o lectores, elijan el perfil que prefieran) y sobre todo a los que se fían de lo que decimos hay unos mínimos deontológicos que se deberían cumplir.

Da igual que seamos periodistas con el título entre los dientes, bloggers entusiasmados, ingenieros con alma comunicativa o que nos dediquemos a esto porque la nota no daba para otra cosa. Hay ciertas normas básicas que, si no te gustan, mejor dedicarse a otra cosa. ¿Por ejemplo?

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Gervasio Sánchez dixit

12 marzo 2012

En épocas de crisis periodística y frente a los remedios homeopáticos (lease inútiles) que proponen los responsables de los medios -más ocupados en tener contentos a sus accionistas que en prestar el servicio para el que se supone fueron creados- nada como unas cuantas píldoras del gran Gervasio Sánchez.

El Premio Nacional de Fotografía de 2009 ha sido uno de los ponentes más aclamados de la reciente edición de Fotogenio, celebrada este pasado fin de semana en la localidad murciana de Mazarrón.

Además de su conocido alegato sin complejos a la hora de señalar a los auténticos responsables de cada guerra o dejar en evidencia el vergonzoso espectáculo de la Memoria Histórica en este país sembrado de fosas en las cunetas, Gervasio Sánchez tampoco tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de los medios.

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Donde dije credibilidad, digo premio

28 noviembre 2011

Aunque hace ya años que visito al terapeuta y sigo un estricto tratamiento homeopático para superar mi alergia a los premios -dilúyase la mala hostia y la verguenza ajena que provocan en 1.000 litros de agua y tómense dos gotas bailando reiki y esnifando flores de bach- empiezo a creer que es algo crónico.

Y es que pasada la epidemia de TIPAs y EISAs, según se acerca el fin de año y todos esos premios a los mejores productos de 2011 vuelven los ataques. Pensaba estarme calladito, pero me ha asegurado el doctor que es mejor exteriorizar la mala baba. Y más justo, además. Si se reparten sopapos a unos, qué menos que repartirlos para todos.

“Sony NEX-7, mejor compacta/sin espejo” leo en la noticia que publican en el blog de tecnología Xataka sobre los premios que han otorgado hace unos días. Es sólo una categoría de las quince de sus galardones. Aunque resulta tentador dejarse llevar por la inercia del 2.0 y hablar y opinar de todo, me limitaré a la parte fotográfica, que es de lo que supuestamente me suena algo.

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QUESABESDE.COM, 10 años de periodismo fotográfico y tecnológico “con fundamento”

24 octubre 2011

En estos tiempos en los que trabajar es casi una suerte, poder hacerlo en algo que además te gusta es una gran privilegio. Y la culpa de que un servidor pueda pagar la hipoteca a base de darle a la tecla, trastear con cámaras y echarle muchas horas al asunto fotográfico es de QUESABESDE.COM, el medio de comunicación para el que trabajo desde hace ya un montón de años y que acaba de llegar a su décimo aniversario.

El equipo de QUESABESDE.COM que trabaja en las oficinas de Barcelona. Que aunque uno sea el que sale muchas veces en las fotos y vídeos, hay mucha gente delante y detrás para que todo funcione y siga mejorando.

No me corresponde a mi el discurso oficial sobre lo que representan estos 10 años o los planes que hay por delante. Lo explicaba mucho mejor el pasado viernes en un artículo editorial Roger Boix, compañero y líder en la sombra que desde el primer día dirige el rumbo de este medio on-line.

No obstante, lo que mejor define la filosofía instaurada desde el minuto uno es, posiblemente, el poco tiempo que se le ha dedicado a hablar de nosotros mismos. Quienes siguen el día a día ya lo sabrán mejor que nadie pero el hecho de que este haya sido -creo- el primer editorial en 10 años ya lo dice todo. Si sobrevivir una década en Internet hablando en castellano de tecnología es ya un milagro, hacerlo sin caer en la tentación de estar continuamente mirándose el ombligo roza lo paranormal.

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Fotos de guerra “dramatizadas”

10 octubre 2011

Es una de las acusaciones más recurrentes que se le hace a la fotografía de conflictos: la presencia de los medios influye en la realidad y sus protagonistas. Esa sería la versión light, porque muchos están convencidos de que algunos reporteros directamente fabrican las escenas a medida para darle un plus de dramatismo al tema.

Posiblemente se trate de una práctica aislada -listos, al fin y al cabo, los hay en todos los sectores- pero este vídeo realizado por el fotógrafo Ruben Salvadori (y rescatado por los siempre atentos chicos de Petapixel) obliga a hacerse unas cuantas preguntas al respecto.

Da igual que una escena muy similar hubiera ocurrido 10 minutos antes sin cámaras delante o que las fotografías estén reproduciendo -fuera de su contexto temporal- algo cotidiano. Justo lo que necesita la credibilidad del fotoperiodismo en estos tiempo en los que cualquier imagen es sospechosa de ser manipulada es que a falta de trincheras o chavales tirando piedras los reporteros organicen un teatrillo a medida.

Pero más allá de lo que dicta el sentido común, puestos a repartir responsabilidades posiblemente hay que ampliar el ángulo de visión. Salvadori propone incluir a los fotógrafos como parte de este interesante ensayo autocrítico. Pero, ¿por qué no ir un poco más alla?

¿No son las agencias las que “exigen” a los fotógrafos instantáneas cada vez más impactantes para poderles hacer un hueco? Tú mándame la fotos y no me cuentes tu vida o cómo la has conseguido es posiblemente una frase bastante repetida.

¿Y qué hay de nuestra responsabilidad como consumidores de información? Aparentemente sobreinformados y saturados de drama, parece que cada vez son necesarias imágenes más impactantes para conseguir recabar nuestra atención durante un par de segundos. “Calma en los territorios ocupados de Palestina” Ni puñetero caso. “Dramáticos enfrentamientos…” ¡Ah, mira qué fuerte!

(Por cierto, hablando de fotogrfía de conflictos, es más que recomendable echarle un vistazo a la conferencia que dio Alberto Arce hace ya algunos meses durante la tercera edición de La Caja Azul)


Las fotos de Osama Bin Laden

9 mayo 2011

Además de montajes más o menos macabros, por la red ya circulan propuestas como ésta para diseñar camisetas conmemorativas.

Tras la muerte (asesinato, ejecución, que cada cual lo llame como prefiera o como su diario de cabecera decidiera titular) de Bin Laden parece existir una suerte de competición por ver quién es el primero en publicar las fotografías del cadáver.

Aunque la red ya está llena de montajes más o menos afortunados y en un primer momento se dieron por buenas un par de fotografías que después resultaron ser falsas, para decepción de muchos el presidente de los Estados Unidos ya ha comunicado su intención de no difundirlas.

Que una cosa es andar tirando cadáveres al mar y publicar vídeos para reírse de Osama en plan abuelo cebolleta y otra distribuir las fotos como si se tratara de un trofeo de caza.

Lo gracioso del asunto es que todo el mundo da por hecho que, diga lo que diga Obama, las fotografías acabarán saliendo a la luz. En el peor de los casos habrá que esperar a que los chicos de Wikileaks hagan sus gestiones, o que alguna crisis obligue a distraer la atención con una cortina de humo. Es sólo cuestión de tiempo, así que los más morbosos sólo tienen que sentarse a esperar.

Dejando a un lado las cuestiones morales del asunto y el supuesto interés que puedan tener esas fotografías, en realidad da igual lo que ocurra: si finalmente no se publican y quedan archivadas para dentro de unas décadas, algunos pensarán que es la prueba definitiva de que todo ha sido un montaje. Y si se publican o se filtran –como posiblemente acabe ocurriendo- su credibilidad será inmediatamente cuestionada.

Ya no se trata de las siempre divertidas teorías conspiranoicas  que posiblemente situarán a Osama tomando mojitos en una isla secreta con Elvis. Es, sencillamente, que de entrada no nos creemos nada. Y si hay foto tampoco. O menos, porque las imágenes han pasado de ser una pruena irrefutable a tener menos credibilidad que los editoriales de La Gaceta.

Y resulta curioso, porque hace no mucho una imagen era suficiente para convencer a cualquiera de la veracidad de un hecho. Podías no fiarte de lo que leías o te contaban, pero si había una foto, fin de la discusión.

Pero ahora las imágenes son un elemento más del juego. Además, uno de los que goza de peor fama entre el personal. De un titular o una crónica política, pase, pero de ti no nos lo esperábamos, parecemos decirle a la fotografía de turno, entornando la vista para detectar cualquier indicio de retoque o manipulación.

¿Qué ha ocurrido? ¿Es un daño colateral de este periodismo de trinchera y cotización en Bolsa que se ha dejado por el camino la credibilidad o es por culpa de los píxeles que nos hemos vueltos unos hipocondriacos de la manipulación?

El caso es que cuando hace décadas la foto del Che Guevara acribillado en Bolivia dio la vuelta al mundo nadie puso en su duda su veracidad. Claro que por aquel entonces parece que todo el mundo tenía más claro quienes eran los buenos y quienes los malos.


Bloggers, a las barricadas

27 abril 2011

La blogosfera está llena de indocumentados, maleantes y desagradecidos. Que se lo digan si no a la pobre Arianna que acaba de ser demandada por un grupo de bloggers que colaboró de forma gratuita durante años con el Huffington Post y que ahora -justo cuando ha sido vendido por 315 miserables millones de euros- reclaman su parte del pastel.

Jonahtan Tasini encabeza este grupo de colaboradores que aseguran que un tercio del valor del sitio se debe precisamente a las aportaciones realizadas por todos estos colaboradores a lo largo de los años. “Los/as bloggers del HPost hemos sido convertidos básicamente en esclavos modernos en la plantación de Arianna Huffington”, dice el trotskista éste. Como si no fuera suficiente para ellos que un medio accediera a acoger sus verborreas. Y sin cobrarles nada a cambio.

El debate está servido, aunque es delicado. Por lo visto tanto que pese a resultar muy interesante, de momento no he leido grandes reflexiones entre los gurús de la cosa internautica y dospuntoceril del país.

Claro que tampoco es de extrañar. Teniendo en cuenta como están montados algunos de los chiringuitos mediáticos de por aquí tampoco es cuestión de remover demasiado el tema, no vaya a ser que tu ejército de colaboradores (¿contrato?, ¿sueldo?, ¿posts a 4 euros en el mejor de los casos?) se pongan tontos.

Aunque los grandes medios sí parecen algo más animados a poner el dedo en la llaga y aprovechar para rajar un poco de tanto blogger a tiempo parcial, tampoco están en posición de vociferar demasiado.

Cierto que ellos al menos pagan -por ahora y hasta que alguien apruebe alguna ley que acabe con esa manía tan soviética- pero las condiciones de muchos de sus colaboradores externos son también lamentables. Por no hablar de las escabechinas a las que han sometido a sus plantillas.

Así que visto el panorama y ante la proximidad del 1 de Mayo,  igual es el momento de que los camaradas de la blogosfera empiecen a liarla un poco. De momento ya tenemos un sindicato perfecto para los que trabajan en el sector tecnológico… USB, insuperable.

Pues ale, vayan tirando hacia las barricadas.


Pérez Reverte y las fotos sin causas ni consecuencias

27 diciembre 2010

“Tenían la foto, y punto. Habían cumplido con la exigencia de un ritual tan fácil y barato como el fin de semana en Cancún. Si alguien hubiera preguntado el motivo, lo habrían mirado con desconcierto y sincera sorpresa. Para qué, entonces, tienes una cámara gratis en el móvil, sería la respuesta. ¿Para no usarla? Y así van por la vida, y así vamos. Sin detenernos siquiera. Sin ver el mundo más que a través de un teléfono móvil o una pantalla de televisión.

Luego nos preguntan por lo que fotografiamos y se nos pone cara de escuchar una gilipollez. ¿Pues qué va a ser? El motorista que se ha partido el espinazo, la señora desmayada en la calle, el manifestante que rompe escaparates, la mancha de sangre en la acera. Lo de menos es averiguar las causas y las consecuencias.”

El siempre polémico Arturo Pérez Reverte publicaba allá por el mes de noviembre una interesante columna en El Semanal sobre esto de darle al botoncito sin pensar demasiado.

Una reflexión fotográfica que, en realidad, recuerda mucho a ese periodismo dicharachero y enrollado que tanto se lleva hoy en día. Ya saben, lo que importa es mostrar al yonqui de turno -primer plano de la jeriguilla, gracias- o el suceso escabroso del día, sin ir más allá y sin preguntar demasiado.

En cualquier caso e independientemente de lo bien o mal que a cada uno le caiga el susodicho Pérez Reverte, una lectura altamente recomendable, incluso para bajar el nivel de azúcar en estas entrañables fechas.