«El futuro son los bloggers» (pero no esos bloggers)

9 abril 2012

Publicaba hace unos días la revista Jot Down (muy recomendable) una de esas entrevistas que todo aquel que se dedique a darle a la tecla debería leerse. Enrique Meneses habla largo y tendido sobre periodismo, fotografía, el futuro de esta profesión… Una charla de lo más interesante e ilustrada, por cierto, con unos excelentes retratos firmados por Guadalupe de la Vallina.

No tardó en convertirse en uno de los textos más comentados de la red, aunque da la sensación de que muchos no pasaron del titular. «El futuro son los bloggers», apunta Meneses. Al momento los gurús de turno comenzaron a hacer la ola y poner velas en el altar de la diosa Arianna Huffington que les ha mostrado el camino del dospuntocerismo en todo su esplendor: forrarse a base de colaboradores que escriben (casi) por amor al arte.

Oiga, que usted trabaja gratis (o casi) porque quiere y acepta las condiciones. Cierto. Precisamente por eso los malos de esta película son los que contratan -es un decir- no los contratados que se buscan la vida como pueden.

Pero volviendo al asunto, si nos tomamos la molestia de leer la entrevista completa descubriremos -oh, sorpresa- que Meneses habla de periodismo y de los blogs como una forma más de contar y trabajar, no como un nuevo regimen laboral basado en pagar una mierda a colaboradores expertos en el arte de la repetición, la traducción y el cortapeguismo.

El futuro del periodismo son los bloggers y no los medios tradicionales o el papel, asegura. Posiblemente. Pero esperemos -por el bien de quienes trabajamos en esto y de los que nos tengan que leer- que no a base de bloggers condenados a cobrar 10 euros al mes por dedicarle al asunto 10 minutillos al día.

A modo de aperitivo de la entrevista y por si quedaba alguna duda de que merece la pena leersela entera, ahí van unos cuantos destacados. Vayan buscando zonas del cuerpo en las que tatuárselos:

«…todo el que se dedique a esta profesión sin vocación va de culo. Una pregunta que me han hecho mil veces: en el caso de la niña que se está muriendo en África y que tiene un buitre esperando su muerte, ¿tú qué harías en esa situación? Yo haría la foto, que es una centésima de segundo, luego cojo a la niña y la llevo donde pueda salvarla, pero una centésima de segundo me permite que la gente sepa lo que es la hambruna, que la gente sepa lo que es África, lo que está pasando»

«Yo no he utilizado jamás ni flash ni trípode porque no quiero falsear las cosas, destruyes la realidad. La realidad es bastante más oscura, no se ve casi nada en algunos sitios y si sueltas un buen golpe de luz la gente cree que estás en el baile de la ópera de Berlín»

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Enrique Meneses en la revista Orsai

2 febrero 2011

 

«—¿Y cómo lograste sacar las fotos de la isla? —continúo—. (Tócala otra vez, Sam —pienso.)
—Las chicas vestían faldas de campana —dice Enrique—. Debajo llevaban enaguas almidonadas, que allí les llaman sayas. Los negativos se cortaban de seis en seis, y se enrollaban con un folio sobre el que se indicaba el contenido. Cosimos los negativos entre las dos enaguas que Piedad Ferrer llevaría el día siguiente, cuando la despedimos en el aeropuerto Rancho Boyeros, hoy José Martí. Ella tenía que llegar a Miami y remitir el paquete por flete aéreo a Paris Match. En el sobre estaba escrito “Call on arrival Balzac0024
”. Me llamó por teléfono diciendo que su novio se encontraba bien: el paquete había partido para Francia.  Ése era el mensaje en clave.»

Ante la dichosa crisis del periodismo se puede lloriquear -que es lo que hacemos la mayoría-, despedir gente para regocijo de los accionistas o moverse y buscar alternativas. La revista Orsai es uno de los mejores y más recientes ejemplos de esta tercera opción.

Como poner en la calle una revista impresa no es suficientemente complicado, Hernán Casciari -su creador- decidió animar el proyecto pensando en una publicación sin publicidad.

Rebuscando un poco el otro día di con una libreria de Barcelona en la que todavía tienen unos cuantos ejemplares. Luego descubrí que también se pueden encargar aquí, ojearla en su propia web y en el iPad, o sencillamente descargarla en PDF por gentileza de sus autores.

De todos modos, sólo por las batallitas que cuenta el fotógrafo a Enrrique Meneses y por el impecable retrato del conflicto vasco de Jose A.Perez merece la pena buscarla, pagar esos 16 euros y guardarla como un pequeño tesoro. Y por el olor a papel, claro.