Europa no es Japón (y España menos)

15 febrero 2012

Que las estadísticas de ventas y los gráficos de colorines son tan fiables como las promesas electorales ya lo sabemos todo. Los mismo números que sirven para ratificar una teoría pueden perfectamente darse la vuelta y confirmar justo lo contrario. Es la grandeza del mercado, amiguitos.

A veces son logros concretos (vendo más que el vecino, mi enfoque es más rápido…) y otras se refieren a tendencias más generales. Como en este caso. Y es que recurrir al crecimiento exponencial de las ventas de cámaras sin espejo -las llamadas EVIL o CSC- en Japón y otros mercados orientales se ha convertido en el argumento preferido de algunos fabricantes. Sobre todo, lógicamente, de aquellos que han puesto todos los huevos en esta cesta sin espejo réflex.

Así que durante la presentación de la Olympus E-M5 tampoco faltó este recurrente discurso con sus correspondientes diapositivas y gráficos apocalípticos: en Japón este tipo de cámaras ya son mayoritarias entre los modelos de óptica intercamiable. ¡Temblad SLR, os quedan cuatro días!

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Los jueves… recuerdos de Sendai

17 marzo 2011

Así era la bahía de Matshusima (cerca de Sendai, en el nordeste de Japón) antes de que el tsunami de la semana pasada arrasara con todo.

Rebuscando entre las fotos de aquel viaje relámpago a Japón en agosto de 2007 empiezas a recordar cosas. En plan flash-back, trazando los escasos y casi olvidados lazos que durante un par de días te unieron a ese lugar devastado que ahora aparece en todas partes.

Salimos de Tokio el viernes por la mañana y viajamos en shinkansen (tren bala) hasta Sendai. Se acababa de presentar oficialmente la Nikon D3 y ese día un grupo de periodistas de diversos países visitamos la factoría de la compañía en esa zona para ver como se fabricaban los primeros cuerpos.

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Minamata en sólo una foto de W.Eugene Smith

16 marzo 2011

Tomoko Uemura in Her Bath Minamata, 1972 © W. Eugene Smith

Mientras las noticias que llegan cada minuto de Japón pintan una situación que sigue empeorando, el debate pro y anti nuclear se va colando en todas las conversaciones y descubrimos que a la hora de falsear informes para trincar las empresas energéticas niponas pueden ser tan malvadas como las occidentales, resulta sorprendente comprobar que hay fotografías que casi 40 años después vuelven a estar de actualidad.

El trabajo de W. Eugene Smith sobre el desastre de Minamata y las consecuencias que durante décadas tuvo aquel vertido de mercurio sobre la población es de sobra conocido. Esta instantánea es, sin duda, la más conocida, hasta el punto de que para muchos la relación entre esta imagen en blanco y negro y aquel terrible suceso es automática.

Así que la coincidencia geográfica del desastre y, más aún, la amenaza nuclear que se cierne ahora sobre el país hacen que esta fotografía esté más vigente que nunca. Seguro que durante estos días muchos medios la recuperan y puede que ahora mismo esté en la memoria de muchas personas.

Tantos años después muchas cosas han cambiado. Está claro que otras no tanto. Contaban ayer mismo en Telemonegal -un programa de crítica televisiva que, curiosamente, hace  recuperar la esperanza en este medio- que a diferencia de otras catástrofes lo sucedido en Japón lo hemos visto (lo estamos viendo) en directo. No sólo se retratan las consecuencias de la catástrofe, sino que hay imágenes de lo que va pasando segundo a segundo.

Pero no es la única diferencia con otros recientes desastres naturales, apuntaban con muy buen ojo. Frente a la pornografía fotográfica de la que algunos hablaban al ver los premiados en el último World Press Photo y las durísimas imágenes de Haiti, en la mayoría de las instantáneas del terremoto y el tsunami de Japón nos han ahorrado los cadáveres. Son igual de duras, pero da la sensación -una vez más- de que hay muertos de primera y de segunda. O del primer y del tercer mundo, mejor dicho.

De Minamata todos recordamos la extraordinaria foto de Eugene Smith. De los centenares de imágenes que se han publicado ya sobre lo ocurrido en Japón (y recopiladas con excelente criterio en blogs como The Big Picture o In Focus), ¿qué quedará dentro de unas décadas?

¿Habrá alguna imagen que consiga trascender al resto y convertirse en el icono de este suceso como la foto de ahí arriba o el continuo bombardeo de centenares de fotografías es imcompatible con este tipo de símbolos y, de paso, con la memoria? Es más, ¿alguien recuerda una imagen en concreto del tsunami que azotó Indonesia en 2004?

¿Por qué da la sensación de que estamos tan inmunizados que dentro de unos meses ninguna de las excelentes y duras fotos que ahora nos ponen los pelos de punta conseguirá golpearnos como aquella toma de Eugene Smith?


Ellos son así

31 enero 2011

Con un par de viajes relámpago a Japón que suman poco más de una semana es complicado presumir de un amplio conocimiento de la vida y costumbres niponas. No obstante, es suficiente para confirmar algo que muchos sospechan: aquello es otro planeta.

Pero por mucho que lo repitamos siempre hay margen para la sorpresa. Sin ir más lejos, cuenta Ángel Jiménez en “Necedades” que una empresa de Barcelona ha estrenado un peculiar servicio turístico para peluches. Por lo visto, emular a a aquel gnomo viajero de la película Amelie es algo que se está poniendo de moda por Japón.

Según explican, con la crisis apretando y sin presupuesto para viajar a Europa, los japoneses se conforman con enviar sus peluches de vacaciones. Barcelona Toy Travel se encarga de recogerlos y llevarlos por los lugares más conocidos de la ciudad condal.

Los dueños pueden seguir el recorrido a través de la página de Facebook que se le crea al bicho para la ocasión y a la vuelta reciben unas cuantas fotos con el peluche posando delante de los principales monumentos.

El precio de este surrealista tour es de 50 euros a los que hay que sumar los gastos de envío: 90 euros desde Japón que, por lo visto, resulta ser el país con más potenciales clientes.

Claro que, puestos a hacer la tontería, lo suyo es pagar los 110 euros del circuito más completo. Sólo así el peluche tendrá la ocasión de subir al Tibidabo y, sobre todo, quedar para comer en la playa con otros peluches. En serio.

Una reflexión mientras superamos el sock y consigo borrar de mi cabeza esa imagen de miles de hellokittys posando delante de la Sagrada Familia… estos son los que luego diseñan nuestras cámaras. ¿Verdad que ahora se entienden mejor algunas cosas?


Los jueves… foto

9 septiembre 2010

En plan receso entre tanta foto caribeña, volvemos a Japón con la Panasonic Lumix G2. Durante aquel rápido viaje pudimo probar esta Micro Cuatro Tercios y una de sus prestaciones más curiosas y polémicas: la pantalla táctil.

¿Para qué demonios queremos una pantalla táctil en una cámara medianamente seria y de ópticas intercambiables? Eso mismo me preguntaba yo. Pero, pese a las reticencias iniciales hay que reconocer que pasados unos días se le puede encontrar su utilidad.

Disparar dando un pequeño golpecito a la pantalla tal vez resulte excesivo pero, por ejemplo, enfocar en una zona concreta tocándola sobre la pantalla -sí, en plan móvil- llega a tener su utilidad.

No sé si dentro de un tiempo todas las cámaras funcionarán así o es uno de esos globos sonda que se usan para tantear el meracado y luego acaban en nada.

En todo caso, por si alguien está tentado de pensar que estas prestaciones son cosa sólo de modelos muy sencillos, no estaría de más echarle un vistazo, por ejemplo, al Leaf Aptus II-10R, un respaldo digital de 56 MP y pantalla táctil.


Los jueves… foto

1 julio 2010

Marchando otra dosis de postales niponas. Esta en un puestecillo de comida cerca del templo de Sensoji y con la Panasonic Lumix DMC-G2 entre las manos.

La zona se presta, pero hay que reconocer el humor y paciencia de esta gente con los trillones de turistas que andábamos por allí.

Hablando de Japón, los chicos de The Japan Photo Project acaban de llegar al ecuador de su aventura fotográfica por aquel país. No sé como andarán las reservas de jamón -que no todo va a ser sushi- y energías, así que muchos ánimos para esos seis meses que quedan por delante.


Los jueves… foto

10 junio 2010

Segunda entrega de la colección de postales niponas. Esta con la nueva Panasonic Lumix DMC-G2 en la zona del templo de Meiji, en Tokio.

Por si las riadas de turistas que suele haber en el lugar no fueran suficiente, esta pobre chica además tuvo que soportar a unos cuantos elementos pululando alrededor buscando esa foto con aires de paz oriental. Lo cierto es que ni se inmutó.


Lumix LX¿4?

8 junio 2010

El número 4 en japonés (shi) suena de forma muy similar a la palabra muerte. Es algo así como el equivalente a nuestro 13. Por eso en algunos hospitales se obvia la planta cuarta y supongo que ese es también el motivo por el que mi habitación en uno de los hoteles era la 405, justo entre la 403 y la 406.

Este detalle fue el que me hizo recordar la historia de este número y que, según se cuenta, hará que Olympus de el salto de la E-3 a la E-5. Sí, con su rima y todo.

Entonces… ¿ocurrirá lo mismo con la LX4 y en su lugar tendremos una LX5? Tendría su gracia que después de pasarnos toda la semana dando la lata a ingenieros, portavoces y, en general, cualquier japonés que se nos pusiera a tiro, sobre esta supuesta LX4 al final la dichosa camarita se llamara LX5 o LX-vaya-usted-a-saber-qué.

De ser así, además, habría que empezar a dudar de la veracidad de la fotografía que pudimos captar en un bar de Tokio junto a los amigos de Clipset. Por lo visto alguien se había dejado olvidada -al más puro estilo iPhone- un prototipo un tanto chapucero de la LX4…

(Por si acaso que luego estas cosas se van de las manos: como puede apreciarse claramente, la foto de ahí arriba es un divertido montaje improvisado a modo de homenaje por nuestra insistencia con este modelo.)


Otro planeta

7 junio 2010

Una rápida visita de cinco días no es, posiblemente, la receta más adecuada para confirmar o desmentir estereotipos. De todos modos, decir que Japón es un lugar bastante peculiar no es ninguna novedad.

Al menos para los europeos poco acostumbrados a estas visitas al otro lado del globo, que volvemos entre fascinados y sorprendidos por los baños con chorritos por doquier, los Kit-Kat de wasabi y los geeks y chicas disfrazadas de Akihabara.

De todos modos una de las imágenes más comentadas durante nuestro tour express por las fábricas de Panasonic es esa de ahí arriba: un grupo de trabajadores nos esperaban a las puertas de la factoría. Con banderitas en la mano. Al llegar y al marcharnos.

Una muestra de cordialidad y respeto por los visitantes, acorde a los peculiares códigos que regulan la vida en aquel país. Pero más allá del impactante y curioso recibimiento, las explicaciones de los responsables y la visita por las instalaciones refuerzan esta idea de que nos separan más de 10.000 kilómetros. En muchos terrenos, empezando por el laboral.

Allí será de lo más normal, pero los carteles recordando cada pocos metros cómo hay que llevar la ropa de trabajo o las fichas en un tablón con lo que aporta y cuesta a la empresa cada operario producen sorpresa y cierta sensación agridulce.

Como la de las mareas de personas trajeadas corriendo de un sitio a otro de Tokio, con cara de poca broma y desvituando esa idealizada imagen que aquí tenemos de Japón.

Todo destila orden, calidad y productividad. Trabajar para una compañía lleva implicita una entrega que -por lo que nos contaron- también es, hasta cierto punto, recíproca.

Ya se que es una cuestión cultural y que no podemos entenderla pero, ¿alguien se imagina una estampa similar por aquí? Claro que igual con eso de la reforma laboral hay que ir practicando. Lo de la productividad y los salarios no; lo de las banderitas y las reverencias, claro.


Los jueves… foto

27 mayo 2010

Casi tres años después, toca volver a Japón. Si todo sale según lo previsto, la semana próxima un grupo de periodistas pasaremos unos días por tierras niponas con la gente de Panasonic viendo algunas de las factorías donde se producen las cámaras Lumix.

De paso, por supuesto, intentaremos sonsacar algo sobre los próximos lanzamientos -Photokina está a la vuelta de la esquina- y estar muy atentos por si alguien se ha dejado olvidada una LX4 en algún rincón de la fábrica.

¿Sugerencias para añadir a la lista de preguntas que llevamos preparada?