Post-enfoque y post-fotografía

2 noviembre 2011

Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Andamos tan ensimismados escuchando las ráfagas de la Canon EOS-1D X de Canon, persiguiendo la Fujifilm X10 o esperando la llegada de la Nikon D800, que tal vez estemos asistiendo a un auténtico cambio de paradigma fotográfico sin darnos cuenta.

Sí, estoy hablando de esa cámara llamada Lytroy su propuesta de seleccionar el punto de enfoque de una fotografía después de haberla realizado. Aunque la cosa tenía cierto tufillo a “vaporware” (léase grandes inventos que no llegan a materializarse), si no hay cambios de última hora a principios del próximo año ya se podrá comprar uno de estos milagrosos artilugios.

Oiga, que esto de la fotografía plenóptica no es nada nuevo, dirán con tono condescendiente los listillos de turno. Aunque es cierto -hace décadas que se estudia en torno a esta idea y a la llamada fotografía computacional-, no lo es menos que este curioso artefacto que parece cualquier cosa menos una cámara es el primero que se atreve a acercarla al gran público.

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El manifiesto posfotografico de Joan Fontcuberta

18 mayo 2011

He de confesar que cuando leo a Joan Fontcuberta -porque normalmente es más una cuestión de lectura que de ver fotos- siempre me invade cierto desconcierto: no sé si  me están vendiendo humo y  detrás de toda esa niebla y densa prosa teórica no hay nada, o que sencillamente  no acabo de cogerle el punto a sus reflexiones sobre el mundo de la imagen, a medio camino entre la cátedra, el arte y la provocación.

El caso es que a través de Apunta y Dispara me he encontrado con este “Manifiesto posfotográfico” que apareció publicado en La Vanguardia hace unos días y que  está generando bastante debate y mala leche entre muchos profesionales del sector. Supongo que, en parte, se trataba de eso.

Merece la pena dedicarle un rato a su lectura. Aunque resulte tentador dejar a un lado la teoría y zanjar el debate con aquello de que lo importante no es hablar , sino hacer fotos, se plantean de una forma muy lúcida cuestiones claves sobre la fotografía.

O de la posfotografía, como dice Fontcuberta que parece dar ya por muerta y enterrada la fotografía tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Ahí van algunos recortes del texto que, sin duda, animan a leerlo en su totalidad:

 “Uno de los principales periódicos de Hong Kong despidió hace poco a sus ocho fotógrafos de plantilla que cubrían la información local; a cambio distribuyeron cámaras digitales entre el colectivo de repartidores de pizza. La decisión empresarial  era sensata: es más fácil enseñar a hacer  fotos a los ágiles y escurridizos pizzeros que lograr que los fotógrafos profesionales sean capaces de sortear los infernales atascos de Hong Kong y consigan llegar a tiempo a la noticia”

“Se ha hablado mucho del impacto que la irrupción de la tecnología digital supuso para todos los ámbitos de la comunicación y de la vida cotidiana; para la imagen, y la fotografía en particular, ha significado un antes y un después. Se puede comparar a la caída del meteorito que condujo a la extinción de los dinosaurios y diopaso a nuevas especies.”

“…hay que convenir que más vale una imagen defectuosa tomada por un aficionado que una imagen tal vez magnífica pero inexistente. Saludemos pues al nuevo ciudadano-fotógrafo.”

“..la velocidad prevalece sobre el instante decisivo, la rapidez sobre el refinamiento.”

“Las fotos ya no recogen recuerdos para guardar sino mensajes para enviar e intercambiar.”

“Sólo en Flickr y sólo en un único idioma de búsqueda, el grifo proporciona un magma multimillonario de puestas de sol ¿Tiene sentido esforzarse en tomar una foto adicional? ¿Aportará algo la que nosotros hagamos a lo que ya existe? ¿Vale la pena incrementar la contaminación gráfica reinante? Umbrico responde que no, no y no.”


La fotografía ha muerto

19 abril 2010

Nadie mejor que el autor de la conocida historia de Ivan Stochnikov -un astronauta ruso inventado por el fotógrafo Joan Fontcuberta como parte de un proyectos artístico pero que ha acabado convertido en una noticia cierta en diversos medios- para saludar la muerte de la fotografía como reflejo de la realidad.

Así lo decía hace unos días en una breve pero interesante entrevista publicada en El Periódico:

“La fotografía nació en el siglo XIX como un medio que debía traducir visualmente la verdad. Pero la tecnología y la función de la imagen han cambiado tanto que quizá deberíamos saludar la desaparición del medio que aún llamamos, por inercia, fotografía. ¡El rey ha muerto, viva el rey! Borrón y cuenta nueva”.

Resulta dificl llevar la contraria a este acta de defunción. La proliferación de casos de fotos manipuladas en prensa o en concursos de gran prestigio así como la popularización de las herramientas de retoque ha conseguido que se esfume la capa de incuestionable veracidad que durante decenas de años ha envuelto a las imágenes. Ahora, sencillamente, ya no nos creemos nada.

El problema es que esa objetividad nunca fue tal. Igual que ponerse delante de un teclado, apretar el obturador de la cámara es una acto totalmente subjetivo, repleto de decisiones. Encuadrar es recortar una parte de la realidad para contar una historia con ella, obviando el resto o convirtiéndola en una elemento secundario.

Entiendo que después de leer ciertos diarios, asistir al desfile de chorradas de ciertos bloggeros reconvertidos en autoproclamados periodistas, o darse una buena ración de Intereconomía y TeleMadrid den ganas de coger el kalashn… una pala para enterrar el periodismo, en todas sus vertientes.

Claro que en lugar de liarnos a esculpir lápidas, lo mejor será dejar definitivamente a un lado esa pátina de verdad absoluta y seguir haciendo de la fotografía una herramienta para contar historias. Lo dice el propio Fontcuberta en esa misma entrevista. “La fotografía es el termómetro de una sociedad, nos permite conocer cómo somos, cómo éramos y cómo seremos”. Asi que nada de lutos.