El mundo de Leica

16 septiembre 2009

El interés que despiertan las cámaras de Leica y, sobre todo, el mito que rodea a este nombe -a medio camino entre la fotografía y el mercado de lujo- es incuestionable. ¿Pero realmente hay alguien que pague más de 5000 euros por una cámara como la Leica M9? Pues sí, así es.

leica

Aunque después de darse un paseo por las hoja de economía de cualquier diario o ver como las marcas de toda la vida patalean para que las llamadas marcas blancas no se queden con su trozo del pastel podría parecer que el apocalipsis monetario está a la vuelta de la esquina, se ve que ahí fuera hay otros mundos, ajenos a nuestros lloriqueos al hacer las cuentas.

Lo contaba el otro día Amateur Photographer: la demanda de la nueva Leica M9 ha superado toda las expectativas y ahora mismo no queda otro remedio que apuntarse a una lista de espera para conseguir una. Algunas tiendas británicas hablan de 8 unidades vendidas en apenas 40 minutos, otras de 50 cámaras despechadas en los primeros días…

¿Pero es sólo un capricho de los señoritos ingleses? Ni mucho menos. En España la situación no llega a estos extremos, pero el mismo día de su lanzamiento oficial diversas tiendas del país ya acabaron con la primera y pequeña remesa inicial para poder tener la M9 ese mismo día en el escaparate y servir las primeras reservas.

De hecho circula por ahí un mito que dice que la firma germana sabe que, presente lo que presente, tiene vendidas de antemano unos cuantos miles de unidades en todo el mundo. Sea lo que sea y cueste lo que cueste se ve que hay un montón de coleccionistas que no quieren dejar ni una sola casilla vacía.

Cierto o no, en una reciente charla con fuentes cercanas a la marca nos aseguraron que pese a ese elevadísimo precio que a muchos nos hace poner los ojos en blanco, bastante  más de un cententar de unidades de la M9 se pueden dar ya casi por vendidas en España. Eso de entrada.

Mientras asumimos que, efectivamente, también en esto de las aficiones hay clases, los simples mortales siempre podemos fijar ahora nuestras miradas en la Leica X1 -que también está bastante lejos, pero no tanto- o recurrir a eso tan elegante de se decía hace unos años: ” las Leica son sólo para presumir en una estantería, para trabajar, una Hassel”.