Ojímetro neoyorquino de mercado

18 enero 2012
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

A las compañías de la industria fotográfica sólo hay una cosa que les gusta más que coleccionar premios para sus queridas cámaras: los estudios de mercado que corroboran que el camino que ellos han tomado es el correcto y que el resto de firmas va directa hacia el abismo de quienes no supieron olisquear a tiempo por dónde iban los tiros.

Durante esta reciente pero ya finiquitada edición de la feria PMA@CES (aunque esa denominación es de un optimismo mayúsculo por parte de la primera parte de la ecuación) hemos podido asistir a unas cuantas de estas demostraciones. Que si lo que se lleva son las compactas de mucho zoom y precio modesto y en eso nosotros somos los reyes. Que si en el mercado asiático ya no quieren ver espejos réflex y quien no se haya subido al barco de las EVIL está condenado a hundirse. Que si las cámaras con Android son el futuro aunque aquí todo el mundo usa iPhone.

No hace falta ser un genio del “marketing” para saber que, dependiendo de quien pague el estudio o la encuesta de turno, los números y los colorines dirán que un tipo de cámara no tiene nada que hacer o que -por supuesto- existe un nicho de mercado ansioso por recibir dando palmas a tal o cual modelo. Seguro que hasta hay por ahí algún estudio que asegura que Kodak se va a comer el mercado en los próximos meses.

Por eso a veces lo mejor es alejarse de la pantalla, bajar a la calle y fijarse en las cámaras que utiliza la gente. O poner la oreja en un centro comercial en época navideña para ver qué preguntan los clientes y las perlas que, en muchos sitios, sueltan los vendedores para colocar una cámara y no otra. Ya saben, en plan universidad de la vida y lo-más-importante-se-aprende-ahí-fuera-y-no-en-los-libros.

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