Sí que se podía

8 febrero 2012
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Imaginen la situación. Gabinete de crisis en las oficinas alemanas de Leica. A un lado, los directivos y mandamases de la mítica compañía con cara de pocos amigos. Al otro, los ingenieros con cara de circunstancias y sudores fríos. Y en medio de la mesa, la por aquel entonces revolucionaria Epson R-D1, un modelo desarrollado a medias entre Voigtländer (Cosina) y Epson, y que en 2004 se convirtió en la primera cámara digital con bayoneta Leica M.

Puede que la escena no ocurriera exactamente así, pero dejando a un lado los recursos dramáticos una cosa está clara: seguro que en algún momento los ingenieros de Leica tuvieron que escuchar aquello de “¿cómo que no se podía?”

Y es que, según cuentan la leyenda y los veteranos del sector, durante mucho tiempo estos técnicos aseguraron a los directivos de la compañía que no era posible reproducir en digital la estructura de las Leica M por la proximidad entre la óptica y el captor. Al menos hasta que Epson demostró que sí era posible. Años después llegó la Leica M8.

Realidad o leyenda -posiblemente un poco de cada-, el caso es que eso de “vaya, pues sí que se podía” se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la historia reciente de la fotografía. Lo que ayer era imposible -o eso decían- resulta que tampoco era tan complicado. O al menos se podía conseguir.

La Canon EOS-1D X y eso de que no se pueda enfocar con ópticas de f8 cuando la nueva Nikon D4 sí lo permite. Lo de que no era posible combinar en una cámara compacta un sensor de gran tamaño con una óptica de tipo zoom hasta que la PowerShot G1 X de Canon lo ha hecho.

Y el ejemplo más reciente lo tenemos en Pentax y esa K-01, cuyo singular diseño parece despertar piropos y ataques de epilepsia. Y no a partes iguales, por cierto. Pero sin duda lo más interesante de esta cámara es que ha conseguido lo que muchos dábamos por hecho que no era posible: conservar la bayoneta que usan las cámaras réflex.

Así que, de la noche a la mañana, esta pequeña cámara se ha convertido en el sistema sin espejo con el mayor escaparate de ópticas disponible del momento. Sin adaptador, se entiende. Veremos qué tal se llevan con el sensor y con el sistema de enfoque por contraste, pero de entrada parece una buena idea y un guiño a los usuarios más fieles a la montura K.

En cualquier caso, la estrategia de Pentax obliga a preguntarse por qué otros fabricantes no han optado por el mismo camino. O dicho de otro modo, ¿se trataba de una decisión técnica o comercial?

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Bipolaridad y clase media

6 febrero 2012

Alguien que se acercara puntualmente a este mundillo de la fotografía -es decir, una persona normal- seguramente creería que esta chapucera comparación corresponde a dos épocas distintas del mercado. A la izquierda una cámara actual y de lo más moderna. A la derecha un ejemplo de cámara viejuna de hace unas décadas.

Pues no. Como todos sabemos esos dos modelos de ahí arriba son actuales y contemporáneos. De hecho, la Olympus OM-D es por ahora sólo un rumor, aunque como siempre las numerosas filtraciones ya se han encargado de ponerle forma. Ahora ya sabemos que será una especie de remake digital de las míticas OM de Olympus.

No es que esta querencia por lo retro sea algo nuevo. Lo retro siempre está de moda, que dicen los expertos en estas cosas. Pero es cierto que últimamente -sobre todo desde la llegada de la Fuji X100- se está viviendo un curioso proceso en el escaparate: mientras aparecen nuevos modelos con un diseño de lo más moderno y vanguardistas, otros apuestan sin disimulo por recuperar las líneas que siempre han triunfado.

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Sólo por curiosidad…

2 febrero 2012


Pues yo también

1 febrero 2012
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Se dice por ahí que Pentax está a punto de lanzar su segundo sistema sin espejo. Al parecer, y tras experimentar con la diminuta Pentax Q, ahora la idea es lanzar algo más convencional y que esté basado en un sensor de tamaño APS-C. De confirmarse estos rumores -que se confirmarán-, se completará un nuevo capítulo en esta novela que comenzaron a escribir Olympus y Panasonic en agosto de 2008, cuando aquello de quitarles el espejo a las cámaras de objetivo intercambiable nos parecía casi tan extraño como exótico.

Vamos camino de cumplir cuatro años desde tan señalada fecha, y excepto Canon, el resto de firmas del sector han acabado por colarse en este segmento, confirmando una vez más que la realidad casi siempre acaba siendo menos original y más repetitiva que los planes trazados sobre el papel.

Porque, si de algo se sabe en este mercado es de calcar el escaparate de la competencia para acabar ofreciendo casi lo mismo. Da igual que se trate de compactas, réflex, modelos de estos sin espejo o cafeteras termonucleares. A la hora de la verdad, los catálogos se parecen tanto, que a cierta distancia costaría distinguir unas cámaras de otras.

Y como era de esperar, con este nuevo segmento ha pasado tres cuartos de lo mismo. Los chicos de “marketing” siguen discutiendo si en Europa tardaremos mucho o poco en seguir los pasos de Japón a la hora de desterrar los espejos, los visores y toda esa parafernalia mecánica.

Tan predecibles como un calendario, quienes apuestan sólo por este tipo de cámaras (Olympus y Panasonic) están convencidos de ello, mientras que los que salvan sus cuentas a base de vender cámaras SLR miran con cierta condescendencia a estos jovenzuelos impertinentes.

Pero salvo Canon, que ya se sabe que necesita su tiempo, el resto de firmas ya ha colocado -por si acaso- sus fichas en esta nueva ruleta, aportando algo en algunos casos o simplemente al grito de “pues yo también”, como suele ser habitual.

Curiosamente, desde este lado de la trinchera nos encanta pecar de bipolaridad y criticar tanto una actitud como la otra. Somos así: tenemos bofetadas para todos. Cuando un nuevo sistema apuesta por un sensor tan grande como el de una réflex con el consiguiente desequilibrio de tamaño entre el cuerpo y la óptica, sacamos los cuchillos afilados. ¿Hacía falta tanto lío para hacer una cámara más pequeña?, preguntamos con un gran bostezo.

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