Sospechosos habituales

21 diciembre 2011
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Ser testigo de la deliberación de un jurado compuesto por fotógrafos de renombre y -sobre todo- mucho criterio es uno de esos privilegios de los que a veces uno disfruta por el hecho de trabajar en este sector. Porque echarle el guante el primero a la Sony NEX-7 de turno o a la Nikon D800cuando por fin llegue está muy bien, pero esto es un auténtico lujo.

La idea era elegir 16 fotos ganadoras de entre las casi 3.000 presentadas al concurso “10 años con Quesabesde”. La cosa no pintaba fácil: de todas esas imágenes, más de 300 eran de aquellas que casi cualquiera que le guste llevar una cámara encima estaría encantado de firmar algún día.

Ocho fotógrafos de especialidades y trayectorias muy diversas ejercían de jurado y tenían ante sí esa complejísima criba entre las instantáneas buenas, las muy buenas y las mejores. Parecía imposible, pero tras casi cuatro horas aquello iba cogiendo forma y el número de finalistas quedaba reducido a unas pocas decenas. Pasadas las siete de la tarde -llevaban reunidos desde las dos del mediodía- ya estaba la lista con las 16 fotografías ganadoras.

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Retoques de ayer, hoy y siempre

7 octubre 2009

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El otro día preparando una noticia sobre la propuesta gala de obligar a advertir a las revistas sobre los retratos manipulados digitalmente descubrí que la revista Elle lanzó hace unos meses un especial en Francia en el que la modelo de portada aparecía -eso aseguraban- sin maquillar y sin retocar digitalmente.

Un supuesto alegato en el que deberíamos descubrir un entrañable mensaje feminista pero que, la verdad, si han ojeado algun vez esta u otras revistas “para mujeres” da mucha risa.

Precisamente hace poco me topé -en la peluquería, alisándome la melena- con el número de septiembre de esta publicación. Aunque reportajes como “pecando con Eduadro Noriega” o “vuelta al trabajo a todo trench” atrajeron rápidamente mi atención, también descubrí un curioso reportaje en el que tres modelos españolas que habían sido portada hace ya unos cuantos años volvían a posar emulando aquella vieja foto.

Ni siquiera había Photoshop, comentan en el artículo al referirse a la portada de 1987 en la que aparece Judit Mascó. [dato de listillo con Wikipedia a mano: efectivamente la primera versión no se lanzó hasta 1990].

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Pese a ello, por lo visto ya en 1987 era posible cambiar el color a los ojos de la modelo de portada para que fuera a juego con el sombretiro y la ropa que lucía. Así que, primera lección, lo de meter mano a la realidad en los retratos para que todo quede más mono no es un invento de ahora ni del Photoshop.

Pero si se fijan bien en esas dos portadas -la primera con 20 años de diferencia y la segunda con unos 10- descubrirán también que la propuesta de Elle de no retocar las fotos por lo visto quedó limitada a una cosa puntual.

Y es que, por muy bien que se cuiden estas señoras y lo tersa que sea su piel resulta fascinante comprobar lo bien que les han tratado los años. ¿O será que precisamente porque entonces no existía el Photoshop y ahora sí ya no hay arruga que se nos resista?

En cualquier caso, ¿de verdad alguien cree que el mundo de la moda y la publicidad y todos los millones que mueven van a aceptar que se decida que lo políticamente correcto es mostrar a un señor o señora de 40 años como si tuviera esa edad y no 18 recién cumplidos? Y no nos olvidemos, por cierto, de los posados de algunas políticas.