Rumbo a Shanghái

31 octubre 2011

Por si alguien todavía no se ha percatado de la importancia que para Nikon tiene su nuevo sistema de cámaras sin espejo, ahí va un dato revelador: la compañía ha montado una excursión a Shanghái -la tilde se ve rarísima pero la RAE dice que es así- para que los chicos de la prensa podamos ver las fábricas donde se construyen estos modelos.

Y, creánme, un sarao de estas dimensiones no es algo que Nikon organice a menudo. De hecho, sólo recuerdo algo parecido con la Nikon D3, para que se hagan una idea de la importancia de las pequeñas V1 y J1.

Seguro que es una cortina de humo para presentar allí la esperada D800, estarán pensando los más optimistas. Ojalá sea cierto, pero mucho me temo que esta vez las Nikon 1 son las únicas y exclusivas protagonistas. Más allá de que el relevo de la D700 se construya entre Japón y Tailandia -de ahí el retraso, parece- Nikon es muy consciente de que sus SLR se venden solas. Ahora toca centrar todos sus esfuerzos en ese segmento en el que son los nuevos de la clase: las CSC o como sea que se llamen.

Así que si todo ha salido según el horario previsto, a estas horas andaremos por tierras chinas, con una discreta (ejem) Nikon J1 roja colgada al cuello. Más allá del destino exótico -las doce horas de vuelo de Paris a Shanghái no lo son tanto- durante cinco días tenemos una agenda bastante apretada, con visita a fábricas, las clásicas reuniones con ingenieros y -esperemos- algo de turismo fotográfico. Y gastronómico, ya que estamos.

Más allá de intentar saber cual es el rumbo de este nuevo sistema tras su estreno por duplicado (¿hay espacio para cámaras más serias o todo estará enfocado a consumo?) en la mochila también llevamos unas cuantas preguntas sobre el relevo de la D700 y la futura D4. Somos expertos en fracasar en este tipo de misiones de espionaje, pero a cansinos e inisitentes no nos gana nadie.